La Peor de las Cegueras
Tetamanía

Luego de leer el discurso de la Presidente ante las autoridades de Kuwait, me di cuenta que ni vale la pena hacer chistes al respecto. No tiene sentido dado que fue una nueva presentación de la función «Discurso del Bicentenario», ese que está comprendido por un 50% de banalidades repetidas como loro barranquero desde 2007 y la emotividad de la farsa que se sumó durante el 2010 con latiguillos que hablan del crecimiento sostenido más importante de la historia desde la desaparición de los Atlantes, números que a nadie le importan porque provienen de una economía digitada, y palabras que hablan de políticas laborales a un país que se quedó en la monarquía arábiga, en el que metieron en cana al principal activista en materia de defensa de derechos humanos, en el que no te dan la ciudadanía ni aunque seas nacido en el país y que se encuentra entre los países con peor calificación en materia de Trata de Personas. 

La Presi prefirió no hablar de estos temas, que son engorrosos cuando se trata de un país con mucha plata, esas cosas quedan para opinar de Honduras o Ecuador. Se le dio, en cambio, por demostrarles que ella tiene la receta para pasar a jugar en primera. No fue a vender el país, fue a venderse ella. Y lo bien que hizo, porque del país no puede hablar, dado que hace tiempo que no sabe en qué anda. Encerrada en Olivos, en la Casa Rosada o en El Calafate y rodeada de un séquito de obsecuentes incapaces de parar la olla sin mamar de la teta del Estado, ve lo que le muestran, que en el caso de una señora de su edad y capacidad intelectual, significa que ve lo que quiere ver. 
Marcó del Pont graficando cuál es la metodología de recaudación

Basta con elegir al azar un balcón de la Casa Rosada para asomarse y ver que pasa en 100 metros a la redonda. Gente durmiendo en la calle, campamentos en las galerías de Avenida Alem o Paseo Colón, veteranos de guerra durmiendo en la Plaza de Mayo hace años y chicos caminando descalzos con 30 o 3 grados de temperatura, se desenvuelven en un paisaje de edificios históricos, con siglos de historia, destruídos durante al año del bicentenario por protestas sociales. Fantasmas que caminan entre yuppies y empleados que atestan las calles del centro porteño en plena temporada de vacaciones estivales, contradiciendo las carpetas que Boudou y Randazzo le acercan.

Prefiero creer que no ven la realidad, y no que es consciente y le importa menos que la sexualidad de Ricardo Fort. Prefiero mil veces suponer que Boudou tiene una patología que le impide ver lo que pasa a su alrededor y no que cuando dice que se puede votar a Cristina porque la economía funciona muy bien para gran parte de la sociedad, está hablando en serio. Prefiero que me digan que en la Casa Rosada existe una cepa de un virus que contagia la mitomanía patológica y que todo el que pase por allí empieza a repetir como un oligofrénico con sobredosis de cafeína que Néstor descolgó el cuadro de Videla y eso es un buen mérito para votar a Cristina. Prefiero toda la vida que me digan que la horda de arribistas del último trienio que se dan el mote de «periodistas» son imbéciles, antes que me afirmen que por plata dicen que en la Argentina está todo mejor que en toda la historia.

Y prefiero todas estas cosas, porque me cuesta suponer que vivimos gobernados, informados y administrados por hijos de puta que se ríen de todos lo que la están pasando mal, los que tienen a sus hijos tan desnutridos que se les despega el pellejo, los que no tienen cómo escuchar a la Presidente hablando del boom de consumo y el turismo, como también se ríen a carcajadas de la clase media que deposita 6 meses de salarios para mantenerlos gorditos, rozagantes y con vacaciones menemistas, así vuelven con todas las energías bien cargadas para seguir acusándonos de ser tan poco patriotas que pretendemos vivir tranquilos y en paz con nuestros vecinos y nosotros mismos, sin que nadie nos trate de egoístas por querer disfrutar del producto de nuestro esfuerzo.

Martes. Anteojeras para Todos.