Como todos los años de democracia, el 1° de marzo se lleva a cabo el acto de inicio de las sesiones ordinarias de las cámaras legislativas de la Patria. Y como todos los años, desde hace cinco, el acto está a cargo de Cristina, quien para no romper la costumbre rockstar, llegó una hora y media más tarde de lo pactado al helipuerto de la Rosada, para luego dirigirse en tutú hasta el Congreso. Dicen que pudo haber notado las familias que duermen en la calle en todo el trayecto, pero por suerte, la convocatoria de la militancia impidió que la Presi notara la presencia de esos cipayos que se niegan a sumarse a El Modelo.
El clima no podía ser mejor, y al Congreso concurrió lo mejor de nuestra sociedad, desde la coach Andrea del Boca, hasta Federico Luppi, que tuvo que lidiar con las féminas de alrededor que se cubrían la cara cada vez que el actorazo movía las manos. No todos tenemos la suerte de la suegra de Máximo, y pasar a mejor vida durante el discurso de la Presi. El resto, tuvimos que fumarnos tres horas con cuarenta y cinco minutos de terapia televisada, en la que Cristina no dijo otra cosa que no haya dicho en su discurso anterior, y el anterior, y el anterior. Sin embargo, en la búsqueda de un nuevo récord, no sólo habló de las extraordinarias -y creíbles- estadísticas de los últimos diez años, sino que accedió a contarnos lo mal que la pasó cuando quiso combatir la desidia de la década del ´90, del terrible flagelo de contar con organismos de la justicia aún no hayan sido cooptados por el Ejecutivo, y hasta comparó políticas de su gobierno con otras de 1982. Si bien estimamos que próximamente nos recordará del plan privatista de Juárez Celman, por lo pronto, debemos agradecer que se limitara sólo a contarnos lo bueno y lo malo con todas las letras. Lo bueno es cristinista, lo malo, es antipatria.
La justicia es un reviente hace tiempo. Un lugar en el que uno puede estar cuatro años reclamando un régimen de visitas sin que pase nada, no es un sitio que me genere demasiada simpatía. Nótese lo triste que será el nivel que quien escribe formó parte del Poder Judicial. El fuero penal federal es un supermercado de tranza en el que cada juzgado es una góndola. Hay para todos los gustos y esto incluye hasta a la Sala I de la Cámara de Apelaciones, amistosamente llamada Salita Rosada. Durante cinco años de kirchnecristinismo, Oyarbide estuvo a cargo de tres juzgados -el suyo, más la subrogancia de otros dos- por lo cual contaba con un 40% de salir sorteado en una causa que jodiera al gobierno. El otro 60%, lo solucionaba el bolillero. Un buen día, al gobierno se le ocurrió que sería un poco más transparente aprovechar la fiesta de los juzgados vacantes, donde los fallos son firmados por tipos que nunca aprobaron un examen para el cargo, y ocupar los sillones vacíos con jueces piolas, gomías o propios. Tan bien resultó, que hasta un flamante Juez Federal se presentó ante su personal aclarando que es militante Nacional y Popular, para luego nutrirse de algún que otro empleado curtido en las oficinas de Alak.
La justicia ya es oficialista. Siempre lo fue. Con este, y con todos los gobiernos. El tema es que son tan, pero tan impresentables, que los mamarrachos de los jueces a veces no pueden mirar para otro lado, de lo obvio y burdo que resulta el asunto. Obviamente, no da para generalizar, y puedo dar fe que hay magistrados que son más que probos y honestos. Sin embargo, es notable cómo la ausencia de un «sí», puede exacerbar el ánimo de la Presi a tal punto que termina negreando a su asesor para que se ponga a tuitear un sábado a la tardecita, puteando al cipayo que se le ocurrió hacer su laburo, o sea, interpretar la ley.
Al gobierno, como el típico gordito del barrio que sólo jugaba porque era dueño de la pelota, le choca cuando le ponen una regla. Y como no se puede llevar el balón al domicilio, es capaz de pincharlo o colgarlo, antes de aceptar que no, que no se puede cobrar un penal si el que le agarró con la mano es el arquero. La justicia, en sí, ya es un desastre. Y es un desastre, en una inmensa medida, gracias al gobierno. Un responsable lo suficientemente importante como para que intente solucionar un problema que, precisamente, no es un problema para ellos, si no para nosotros, ciudadanos de a pie.
Entre las curiosidades de la jornada, destacó el anunció en las redes sociales de una nueva convocatoria a una protesta el #18A, que suponemos corresponde al mes de Abril y no al de Agosto. Nadie sabe el por qué de la fecha, ni quién la propuso, pero convengamos que no es algo que importe demasiado a la hora de reunir gente con ganas de putear al gobierno. Lamentablemente, esta vez hubo algo que llamó poderosamente mi atención: un afiche digital con cadenas rotas y la frase «ahora el pueblo va por todo». Me resultó extraño, quizás porque no veía los componentes pueblo, cadenas y vamos por todo desde que dejé de tomar mate con los del Partido Obrero.

Puedo entender la bronca, de verdad que puedo, dado que, a grandes rasgos, comparto muchísimos de los motivos. Ahora, tal como comentara hace un par de meses -está el archivo por ahí- existen ciertos modismos, conceptos, que no tienen que ver con la correcta comunicación, sino con principios más básicos de coherencia. Del mismo modo que sostengo que no se puede marginar al que pensó distinto que nosotros antes, y ahora se encuentra huérfano de referente político, también creo -y recontra creo- que no es factible utilizar como herramientas los mismos elementos que padecemos. Esto va más allá de cualquier tipo de ideología, creencia o lo que corno fuera. Si estuvimos un año y pico carajeando a Cristina por haber dicho «ahora vamos por todo», si pasamos trescientos setenta días furiosos porque el concepto es una amenaza más que un anuncio, no puedo permitirme la bajeza de hacer exactamente lo mismo.
Esto no es una guerra, porque eso implicaría que haya dos partes con intereses de igual magnitud y contrapuestos. Y acá hay un sector que quiere continuar en el ejercicio de la mala praxis administrativa disfrazada de épica militante, con monitos que creen que están liberando Argel cada vez que cantan en un acto de Cristina, y una inmensa masa con intereses individuales, problemas tan diversos como exclusivos, ideologías múltiples e historias personales tan distintas como propias. En base a esto, desconozco a cuántos más les habrá resultado chocante un «vamos por todo» de parte del gobierno, pero doy por sentado que fueron varios. Ahora ¿A quién le puede parecer una buena idea decir que no, que no lo vamos a permitir, porque los que vamos por todo somos nosotros? Porque una cosa es decir basta, con esto no se puede joder, y otra, muy distinta, es afirmar que no, que los que deberían ir por todo son otros.
La costumbre de espantar manifestantes puede apreciarse tanto en las redes sociales, como en la cola del supermercado. Generalmente, va a asociada a comentarios tan violentos que hace que uno llegue a aseverar que la diferencia con el oficialismo realmente es una cuestión ideológica, y no una diferencia entre un modo honesto y respetuoso de comportarse, y otro en el que el choreo y la falta de respeto permanente es una constante.
Ya tenemos bastante con los soldados -a los contratos- de Cristina, que arengan a pasar por arriba de todo el que piense distinto, con tal de tener una patria para todos y todas los que aman a la Presi. No creo que haga falta una contraparte con igual nivel de argumentación como para poder hacer frente a algo tan patético como lo es el Gobierno Nacional. Porque son eso, patéticos. Son tan básicos que sólo hay que dejarlos hablar para que todos lo noten, y porque no es necesaria otra cosa que movilizarse en masa para que la Presi huya de la Capital a inaugurar una chomba en la fábrica de Lacoste de San Juan, o a tomarse un tecito en su refugio del sur.
Amo las protestas y no necesito demasiado empuje para sumarme a ninguna. Pero creo que en esto le pifiaron. Y si, encima, a la primera sugerencia de mejorar -por no decir, tirar a la basura- el eslogan, van a tildarnos de hacerle el juego al kirchnerismo, pueden dar por sentado que le están chingando, y feo. Porque muchos de los que estamos sueltos por ahí, somos peronistas y nos rebelamos a la conducción partidaria, como para que pretendan verticalismo obediente hacia una supuesta dirigencia y un grupo de vedetongas que no han hecho otra cosa que pavonearse diciendo «yo ayudé en la movilización», desde el poder que les da tener un par de miles de seguidores comprados en Twitter. Para vedetismo y delirios de grandeza, ya tenemos al gobierno al que puteamos, no necesitamos más.
El 22 de febrero hubo un acto en la Plaza de Mayo. Y en toda la historia del kirchnerismo, no existió un acto de protesta más justificado que ese. No ha habido mayor prueba de la desidia del Gobierno que la muerte de cincuenta y un personas, una por nacer, y las lesiones de otras ochocientas. Estaban todas las condiciones dadas para que esa protesta demostrara la solidaridad de los ciudadanos hacia quienes han perdido lo único que no se puede recuperar ni por decreto: la vida. Tuvimos la oportunidad, y se nos pasó. Y eso que el eslogan estaba piola y reclamaba algo concreto y puntual: Justicia. No reclamaban ir por todo, pedían nada más ni nada menos que Justicia. La convocatoria, para decirlo con todas las letras, fue pedorra. Pedorrísima frente a lo que pasó. Una falta de respeto de la ciudadanía a la propia ciudadanía, demostrando que, puede indignarnos que la gente se muera yendo a laburar, pero que a la hora de manifestar nuestro apoyo, en una de esas, necesitamos algo más que un buen motivo.
Así estamos, en el camino de la imitación de lo que más nos revienta del kirchnerismo. Arrancamos por la caza ideológica del que creemos que es culpable sólo por omisión de lo que el kirchnerismo ha hecho con el peronismo. Como esto no alcanzó, le sumamos el tribunal popular de rendición de cuentas electorales a los que votaron por el kirchnerismo, pero hoy no se sienten representados. Ahora, directamente, «el pueblo va por todo». Linda alternativa, constructiva, inclusiva y bien distinta, sobre todo.
No creo que tenga que ser así, me niego a creer que esto deba ser así. Pero está pasando. Mientras algunos utilizan los ratos libres que pertenecen a sus familias en salir a la calle a realizar pintadas en contra del gobierno, o a escribir, o a juntar voluntades en común, otros creen se van emborrachando de poder de a poquito, por el delirio que les genera creer que esa masa de gente disconforme, les pertenece. Mientras tanto, todos esos argumentos que esgrimimos para afirmar que una manifestación no es golpista por el sólo hecho de que a la misma concurra la Pando, o que ese millón de personas no respondían a ningún interés político definido, se va lentamente al inodoro, cuando un grupo pequeñito pretende jugar a la alta política y, por si fuera poco, levanta ese tipo de consignas, con el que pareciera demostrarse que lo que molestó de la frase de Cristina no fue su contenido, sino, tan sólo, que lo haya dicho ella.
Y entre todo esto, uno ve como el clima de crispación de la sociedad llega a niveles de intolerancia en la que todos somos sospechosos, fachos o cómplices de vaya a saber uno quién. Sinceramente, da la sensación de estar caminando encima de un polvorín en el que todos van fumando.
Espero tengan suerte, aunque en este caso, la suerte sería que adopten una mentalidad superadora, y no un reflejo compulso de lo que el gobierno nos tira por la cabeza a diario.
Lunes. «Miro alrededor, heridas que vienen, sospechas que van y aquí estoy, pensando en el alma que piensa y por pensar no es alma.»
818 respuestas
Pudo haber habido un error, pero no discriminación negativa.
O pudo haber habido discriminación negativa, pero nos queremos verla. ¿Cómo saberlo?
hernaaan: no dejó en evidencia nada, porque sencillamente hubo enmienda.
Es tu parecer, no la realidad.
Discriminación hubo, pero la discriminación puede ser tanto negativa (un racista) como positiva (la de un luchador en contra del racismo).
Decir que cierta clase social es más propensa a padecer cierto tipo de enfermedad no es discriminar negativamente.
Pudo haber habido un error, pero no discriminación negativa.
No sé que tienen que ver los espantapájaros en esto pero en este caso puntual la equivocación de la mina, enmendada o no posteriormente, dejó en evidencia una discriminación que, al igual que tantas otras veces, me sigue dando por las bolas.
Te negás a la evidencia empíricamente comprobable de que la única interpretación posible es que se equivocó (humanamente, muy humanamente) y luego se corrigió.
Juancito escribe: «Esta sopa esta asqueroZa»
Juancito escribe: ‘perdón, me equivoqué, «asquerosa» va con «s»‘
Martincito* escribe: ‘bruto bruto, escribiste «asqueroZa» con «z», sos un bruto, volvé a la escuela primaria, que no la terminaste, ignorante de cuarta’
La sopa estaba asquerosa.
*que le tiene mucha bronca a Juancito.
cualquier parecido con la realidad, no es pura coincidencia
La praxis de Adenoz hecha carne. Terminó siendo un efectivo evangelista, al final.
No sé que tienen que ver los espantapájaros en esto pero en este caso puntual la equivocación de la mina, enmendada o no posteriormente, dejó en evidencia una discriminación que, al igual que tantas otras veces, me sigue dando por las bolas.
Atte,
Juancito escribe: «Esta sopa esta asqueroZa»
Juancito escribe: ‘perdón, me equivoqué, «asquerosa» va con «s»‘
Martincito* escribe: ‘bruto bruto, escribiste «asqueroZa» con «z», sos un bruto, volvé a la escuela primaria, que no la terminaste, ignorante de cuarta’
La sopa estaba asquerosa.
*que le tiene mucha bronca a Juancito.
cualquier parecido con la realidad, no es pura coincidencia
Estudiante de Medicina, la próxima cadena Nacional puede servirte.
Muy posiblemente se venga un descubrimiento que puede ser un avance oncológico descomunal. Lástima que va a llegar tarde.
Como estamos hoy eh?!
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Ufff, quién le dio cuerda al filósofo de Alcantarilla? Visítenle el blog de vez en cuando, estar solo lo puso mal.
Por cierto, que buena la aclaración de la Presi. Para el cantinflas del relato, mírese el video completo. Ella que todo lo sabe la pifió una vez más, si quiere mirar para otro lado hágalo, pero no se gaste en mentir al resto.
Por supuesto que no tengo que aclarar que si midiéramos con esta misma vara a cualquier presidente que hable sin escribir los discursos, no se salvaría ni uno solo.
El problema con el ad hominem es que es un boomerang; puede servir tanto para defenestrar a una persona como para que nos defenestren a nosotros.
Eso sí, en la oposición, en líneas generales y salvo excepciones, de proyectos de país, soluciones a problemas, iniciativas, debate de ideas de fondo (sí, de fondo, las grandes ideas que hoy siguen vivas y que muchos intentan ocultar), poco y nada. Y mientras siguen con el ad hominem el gobierno sigue poniendo en práctica sus ideas.
Así les va.
Y así, supongo, les irá.
Cosmocosme y la falacia del militonto que se hace la paja.
hernaaan: ¿el gusto por la literalidad y la figuración se modifica por las investiduras? Sigo sin comprender la relevancia /irrelevancia en este aspecto puntual.
Por otra parte; si el presidente dice «A+B=C, pero, ojo, también = D» y un ciudadano lo hace, estamos hablando de la misma praxis discursiva (una afirmación con aclaración correctiva posterior)
Lo llamativo es que, habiendo dos proposiciones, vos (y muchos) te agarres de la que conviene para pegarle a la presidenta y no de la otra, de la enmienda cuando es claro que las enmiendas y correcciones son perfectamente válidas ya que, presidente, ciudadano, monarca, plebeyo, o dictador, todos somos seres humanos y cometemos errores.
El problema con los errores no es que existan, sino no enmendarlos.
Y aquí veo un error sin enmienda, y no de la presidenta: veo una falacia del hombre de paja reiterada y justificada (mal justificada) tomando solo una parte de lo que dijo la presidenta para concluir sobre todo lo que dijo.
Ojalá puedas diferenciar presidente de ciudadano en este sentido.
Lo diferencia, no es ningún boludo. Se trata de timonear según sople el viento.
Cosmocosme: No lo midas en bueno-malo. Medilo en relevante-irrelevante.
Ergo, la discusión literal es más relevante si entre las partes se encuentra el representante máximo del poder ejecutivo de una república.
Ojalá puedas diferenciar presidente de ciudadano en este sentido.
Apuesta: ¿cuánto hace que no la pone Cosmocosme?
¿y Nicolás?
¿Dónde se reciben las postulaciones para el campeonato de internet?
Que pase el siguiente.
Eso dicen las putas, che. Más respeto.
Anónimo 13 de marzo de 2013 17:52.
Cierro el caso.
Que pase el siguiente.
Cuando digo que escribiste una «petición de principio», estoy volcando el significado de «petición de principio» para describir tu praxis.
Uy, fijate ahí… Se te corrió la tinta. ¡Te dije que cierres la ventana! Ahora tenés que pedir que te manden otra copia.
hernaaan: no creo que haya confusión: Vos mediste con diferente vara y la justificación no es relevante (la díada ciudadano/presidente, válida para algunas cuestiones, pero no para esta: no entiendo cómo la literalidad o la figuración pueden ser buenas o malas en función de ser presidente o ciudadano)
Anónimo 13 de marzo de 2013 17:37:
Yo no lo afirmo solamente. Lo demuestro. ¿Cómo? Porque una petición de principio es lo que vos escribiste: tomar la propia afirmación como prueba de lo que se quiere afirmar.
Cuando digo que escribiste una «petición de principio», estoy volcando el significado de «petición de principio» para describir tu praxis.
El resto. Un simple intento de circularidad, tan típico: vos me acusás de escribir otra petición de principio, etc.
Intentá otra porque esa es vieja, gastada, y te salió mal.
me tiene sin cuidado lo que en este foro puedan pensar de mi.
Dicho desde la protección del más absoluto anonimato, cualquiera declara que no le importa el qué dirán.
Nos morimos de ganas de cruzar comentarios con direcciones IP y afililaciones partidarias, ¿qué duda cabe?
Cosmocosme: Lamento que hayas confundido mi razonabilidad con la existencia de un doble estandar. De todos modos no me molesta.
Te compadezco el próximo post: Chávez no more, la diabetes para oligarcas, Junín, Dios es Argentino…
Mejor me voy a laburar porque la patronal me va a cancelar la plusvalía.
Anónimo 13 de marzo de 2013 17:32
«¡Justamente! Pero yo hablaba de otra cosa, picarón. Y lo sabés. Y si decís que no lo sabés, no te creo nada, naditas»
No sé de lo que hablabas. Y el hecho de que me creas o no ya entra en otro terreno, el de los pareceres personales. Y, como supongo entenderás, me tiene sin cuidado lo que en este foro puedan pensar de mi.
Yo tampoco te creo nada ¿Y?
Por el momento me basta con exponer tus numerosas inconsistencias.
Petición de principio.
No.
Petición de principio.
De nuevo, no.
Te aviso que afirmar que «A es A» no es lo mismo probar que «A es A».
«La frase no está mal formulada. Revela su íntimo pensamiento. La aclaración intenta anular esa expresión de su íntimo pensamiento, porque queda feo»
Petición de principio.
«Si Macri hubiera dicho «abortan las chicas de la villa, que en su ignorancia no saben cómo tomar la pastilla» e inmediatamente después se hubiera querido tapar con un «pero también pasa en familias adineradas, eso se sabe», no hubiera alcanzado la producción de Papel Prensa de un año para abastecer los editoriales de Página 12″
Otra petición de principio.
Además…
Que yo recuerde, Macri no suele formular correcciones cuando tiene esta clase de reflexiones. Y mucho menos, inmediatas.
Es el que afirma el que tiene que probar, no el que niega porque no existen (o no las ve) pruebas.
¡Justamente! Pero yo hablaba de otra cosa, picarón. Y lo sabés. Y si decís que no lo sabés, no te creo nada, naditas.
hernaaan: sobre gustos, no hay nada escrito. Pero sepa que sus gustos no soslayan su doble estandar (en este caso puntual).
Què alegrìa para la botóxica loca la elecciòn de Bergoglio,¿no?
No hay contradicción: hay una frase mal formulada y una aclaración correctiva inmediata.
La frase no está mal formulada. Revela su íntimo pensamiento. La aclaración intenta anular esa expresión de su íntimo pensamiento, porque queda feo.
Si Macri hubiera dicho «abortan las chicas de la villa, que en su ignorancia no saben cómo tomar la pastilla» e inmediatamente después se hubiera querido tapar con un «pero también pasa en familias adineradas, eso se sabe», no hubiera alcanzado la producción de Papel Prensa de un año para abastecer los editoriales de Página 12.
Anónimo 13 de marzo de 2013 17:18:
«Que picarón! Me hace acordar a esos teólogos que dicen «¡pero usted no puede probar que Dios no existe!»»
¡Justamente! ¡El error del teólogo es el suyo! (¿se da cuenta de lo que está escribiendo?) Esa es la gran diferencia: así como su error es pretender que yo pruebe la no existencia de un aserto que Ud. afirma que existe (ergo es Ud. el que debe probarlo: «no inversión de la carga de la prueba», creo que le dicen)el error del teólogo es suponer que quien afirma que Dios existe no debe probarlo y sí lo debe hacer quien afirma que no existe porque no tiene pruebas de su existencia.
Es el que afirma el que tiene que probar, no el que niega porque no existen (o no las ve) pruebas.
Si señor, está usted en lo cierto. No me gusta discutir sobre bases literales, entre cuidadanos. Para evaluar los dichos de un presidente me permito ser un poco más rompehuevos. O incisivo, si sienta mejor.
Un porteño es papa, la iglesia no tiene destino.
hernaaan: porque existe una distinción de clase social en ciertas enfermedades. El raquitismo, por ejemplo, no es tan frecuente entre las clases sociales más altas.
No hay contradicción: hay una frase mal formulada y una aclaración correctiva inmediata.
Nota de color: me llama poderosamente la atención que seas tan drástico con la literalidad teniendo en cuenta que hace unos meses dijiste que no querías discutir conmigo porque no querías «discutir literalidades» (hernaaan dixit, si mal no recuerdo)
Una aclaración de mi anterior comentario. No es mi intención defender la división de clases sociales. Sí digo que es algo que pasa, y que va a pasar siempre, como reza la siguiente oración de Massa, la cual no podría estar mejor dicha:
«Hace un experimento mental, si queres: reparti la plata igual a todos, por unica vez. Te aseguro que en 20 años hay otra vez pobres y ricos, tanto como ahora o peor.»
Encuentre el aserto (y pruebe que existe)
¡Que picarón! Me hace acordar a esos teólogos que dicen «¡pero usted no puede probar que Dios no existe!».
Seguí gastando tus huellas dactilares contra el teclado, nomás, que ya te vimos las plumas.
Y abrí la ventana, así se seca la tinta.
PEON GORDO
Si los piquetes son de la opulencia y la diabetes tambien…por que ella no tiene nada?
Ella puede decir que es rentable y que no lo es, ella puede decidir que porcentaje les cobran los bancos a los super….
Los unicos porcentajes que no se acotan son los de su fortuna personal.
No se preocupe presi….si ud no es diabetica….la diabetes no ataca a los ricos.
Le mandan saludos desde el vaticano…ahora puede decir que mando a cagar al mismisimo papa.
Imbecil cosmecosmo, se corrigio a medias, pq volvio inmediatamente a AFIRMAR lo anteriormente dicho.
Escucha mejor, tarado.
Cosmocosme: Si ella piensa que la diabetes es enfermedad de todos, no se explica por qué hizo la contradictoria aclaración en primera instancia. Bien podría haberse callado la boca respecto a la distinción de clase social.
Ponele puntos vos también a los fantasmas que ve la mina en la división de clases sociales. Si sos presidente deberías entender que no podés hablar boludeces a la par del resto de nosotros. Sumate.
«¿Lástima por qué? Argumentum a silentio, nuevamente formulando como pregunta («¿fuiste uno de ellos?») la sugerencia de que fui uno de ellos. Lo dicho: la literalidad es su cruz»
Otra vez lo mismo. Ud. toma las «sugerencias» que ve como asertos. Si no hay aserto no puede haber falacia ¿No puede entender algo tan simple? Yo pregunto, no afirmo. Ud. afirma lo que Ud. imagina que quise o no decir, la falacia es suya (hombre de paja).
por ejemplo, si yo le pregunto ¿Es Ud. Martín Almagro? no estoy afirmando nada, simplemente, estoy preguntando.
Anónimo 13 de marzo de 2013 17:06:
Ud. ve asertos donde no existen.
Debe probar que existe un aserto dentro de determinada pregunta. Con afirmarlo no basta.
Le doy una ayuda: si yo pregunto ¿Los ingenieros civiles son menos pelotudos que los ingenieros agrónomos?, estoy, por un lado, preguntando por el grado de pelotudez (no hay aserto en este nivel, hay sólo pregunta), pero en otro nivel estoy afirmando que los ingenieros civiles y agrónomos son todos pelotudos (aserto), en mayor o menor grado, pero pelotudos al fin.
¿Ok?
Bien. Encuentre el aserto (y pruebe que existe) en las preguntas que citó y le prometo que no paso más por acá.
Los diplomas de secundaria completa por correo son engañosos. No se dejen robar la plata, chicos.
Lástima que no dijiste nada de quienes omitieron arteramente (o no, por repetidores, nomás, entre otras posibilidades) la errata ¿Fuiste uno de ellos?
¿Lástima por qué? Argumentum a silentio, nuevamente formulando como pregunta («¿fuiste uno de ellos?») la sugerencia de que fui uno de ellos. Lo dicho: la literalidad es su cruz.
La primera lectura es suficiente. El metatexto no existe. Tiene bien fresca la tinta en el diploma de la noctura.
Anónimo:
vos mismo lo decís. Se corrigió sobre el pucho ¡Por supuesto! La fe de erratas es perfectamente válida y mucho más si viene en el mismo pasaje. Lástima< que no dijiste nada de quienes omitieron arteramente (o no, por repetidores, nomás, entre otras posibilidades) la errata ¿Fuiste uno de ellos?
Le doy una ayuda: para que haya falacia tiene que existir aserto y difícilmente exista aserto en una pregunta
Qué pícaro, redactando sus asertos en forma de pregunta para «saltarse» falacias. Menos mal que aclaré que la formulación como pregunta no lo exculpa. Vuelva al taller literario, payaso.