Pequeño Manifiesto Vespertino
Sobreseyeron al Pepe Albistur por la causa del manejo publicitario. Van a indagar sí o sí al Ministro de Justicia y Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires Guillermo Montenegro. Ordenaron la detención de Martínez de Hoz, que está entre los ochenta y pico y la muerte. No es que aún crea en el Ratón Pérez, pero si a esta altura -y en estas cirscunstancias- todavía alguien cree en la Justicia Argentina, es pasible de un implante neuronal.

Hace unos años atrás, cuando se pidió el Juicio Político a Aníbal Ibarra, yo me opuse. Y no lo hice tan solo en mi círculo íntimo. En mi agrupación, deliberadamente opuesta a Alberto Fernández, mientras algunos se cagaban de risa, me indigné. A Aníbal Ibarra nunca me lo fumé. Pero soy un fiel defensor de que las cosas se ajustan a derecho, o no se hacen. Y más allá de 194 muertos, yendo a los papeles a Aníbal Ibarra se lo echó por una coima cobrada por un Inspector en la habilitación de un boliche. A nivel Judicial, fue absuelto.

Que el Juez Norberto Oyarbide cite a indagatoria a Guillermo Montenegro, es una falta total de respeto al Código de Procedimiento Penal de la Nación. Y acá no viene al caso si Montenegro tiene o no tiene algo que ver con las escuchas ilegales. Lo que se pone en tela de Juicio es la imparcialidad con la que debería contar Oyarbide. Imparcialidad que todos sabemos que en cuestiones políticas es prácticamente imposible. Pero de lo sugestivo a la pornografía, hay una brecha.

Resulta ser que del montón de denuncias en su contra que tiene Oyarbide -que cosecha un número escandalósamente superior al que lo llevó a morfarse un Iuri de Enjuiciamiento a mediados de los ´90- un número no menos significativo fueron efectuadas por Montenegro cuando éste era Fiscal Federal. Entre esas denuncias, casualmente, figura una en la que se acusa a Norberto Oyarbide de efectuar escuchas ilegales. Parece joda, pero no lo es.

No podemos esperar menos de la vedettes del Poder Judicial de la Nación. A fines de 2008, el hombre que fue denunciado por proxeneta -no se lo Juzgo por puto, como pretendió imponer, sino por regentear un prostíbulo- citó a indagatoria a un Comisario de la Policía Federal por hacer lo mismo. Más allá de la falta de coherencia, el llamado a indagatoria se efectuó con un expediente que contaba con tan sólo una foja y ni una tarea investigativa o declaración testimonial alguna. Oyarbide fue denunciado nuevamente por armar una causa y el Comisario sobreseído, aunque a nadie le importó luego que se perdiera el asenso y, por ende, la carrera.

Poco me importa acá si Montenegro está prendido en el tongo o no. A mí lo que me preocupa es el manejo de la Ley que hacen los Jueces. Porque Oyarbide también es uno de los que en la década del ´90 rechazaba los pedidos de reapertura de las causas por desapariciones forzadas en épocas de Videla & Cia, y sin embargo ayer ordenó que capturaran a Martínez de Hoz.

Nuevamente aquí, poco me importa si Martínez de Hoz tiene algo que ver o no con el hecho delictivo. Lo que me importa es el manejo político de la situación y el amoldamiento de las leyes -y nuestra tan pisoteada Constitución- para lavar el pasado de quienes hoy detentan el poder. El debate sobre un Tratado Internacional que choca con la Constitución Material -así se llama a las leyes ordenadas por la Consitución Nacional- en cuanto a la retroactividad del mentado Tratado y el precepto de que nadie puede ser Juzgado por un hecho que no se encontrara reprimido y dundado en ley anterior está sobrada e injustamente agotado.

No me gustan las medias tintas de «no me parece mal los jucios a los genocidas en tanto no se deje de pensar en los problemas de la actualidad», tan de moda entre los periodistas arrepentidos y los que arrugan por temor a la opinión pública. Esa misma opinión pública que hace 35 años estaba en otra. Si no es legal, no existe. Si no es Constitucional, no existe. Así me lo vengan a decir los miembros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, la Ley es mucho más que clara. Así que sí, me revienta las pelotas.

Pero no porque esté de acuerdo con la forma en que se uso el combate a la subversión para la transformación del modelo productivo argentino. Sino porque mañana nos puede pasar a cualquiera de nosotros, que vivimos al borde de la Ley como todos los que habitamos dentro de las fronteras de este país, y que por una Ley podemos llegar a pagar mañana lo que hoy no estaba legislado.

Y trato de no dar muchas vueltas, porque creo que si Perón no se hubiera muerto en 1974, el Nüremberg Sudamericano se lo morfaban Cafiero, Ruckauf, Villone, Martínez de Perón, Celestino Rodrigo, Lastiri y otros más de aquel momento del Partido Justicialista. Como también creo que ni Firmenich, ni Perdía, ni Garré, ni Kunkel, ni Gullo estarían hoy hablando de Justicialismo con tanta soltura. Porque a Juan Domingo Cangallo, si algo no le temblaba, era el pulso. A Cristina no creo que le hubiera pasado nada peor que tener que dejar de repartir volantes alguna que otra vez en la puerta de la Universidad de La Plata.

Así que queridos chichipíos, sigan militando en las Milicias Comunicacionales, sigan acuartelándose en 6,7,8, sigan tildando de Gorilas a los que militamos en el Partido desde antes que ustedes aprendieran a atarse los cordones, sigan pensando que son Golpistas los que reclaman que se dejen de romper las pelotas con la Televisión Digital y miren al Chaco, a Formosa, a Jujuy o, al menos, a las terminales de los Ferrocarriles, sigan suponiendo que este Gobierno conservador y oligarca es de izquierda mientras que nosotros, pobres boludos que pedimos un poco de coherencia para nuestros impuestos y aportes, cuando todos los días nos enteramos de una nueva como los millones que se fueron en un stand en la exposición internacional de China en la que sólo se pasan videos de Gardel, somos unos fachos resentidos.

Y no se olviden jamás de que, por más que la historia es vista desde la subjetividad de cada interprete, algunos hechos son absolutamente irrefutables e indefendibles.

Martes. No me molestan los hipócritas. Pero sí que vivan todos acá.