Pobrerismo Para Todos
La Presi está poniéndole garra. A su modo, obviamente, pero nadie puede negar que no le pone onda. Poniendo cara de compungida, más cercana a la constipación que al llanto, se mostró en José C. Paz, donde fue a inaugurar otro centro de entrega rápida de Documentos de Identidad. Esta vez, en tierras del impresentable Ishii -donde la riqueza se mide en cuán cerca estás de alguna calle medianamente asfaltada- lanzó todo tipo de acusaciones y lamentos.
Pero esa fue la mejor idea que tuvo para solucionar el problema. Su mentalidad se quedó en otro momento de la evolución de la humanidad y todavía supone que el discurso de la lucha de clases le sirve. No creo que lo haga de turra, sino de boluda, sencillamente. Al Gobierno no para de estallarle la realidad en la cara a cada instante. Pero mientras el principal asesor de la Presidente sea bombita Verbitsky, van a seguir haciendo agua. Pretender tapar la bronca de la gente mostrando tapas de Página/12 con barrabravas, es tomarnos el pelo a todos, mientras demuestran que siguen sin interpretar mensajes.
Para este Gobierno, la única forma de ver a alguien enojado, es violentándose. Un año y medio de 678 les lavó la cabeza hasta a ellos mismos. En el país hay buena onda. Son los violentos de siempre quienes se oponen a las bondades. Que el Gobierno Nacional haya bancado a Hinchadas Unidas Argentinas, no tiene nada que ver. Lo que vale es que Macri fue Presidente de Boca hasta hace unos años.
En José C. Paz, la Presi se acordó de Néstor. «Él tenía un entrañable amor hacia los sectores más vulnerables, el mismo que siento yo cuando veo que alguien aún no ha podido acceder a sus derechos, a los bienes a los que todos tenemos necesidad de tener para tener una vida digna.» Totalmente sumergida en una nube de pedos, refirió que, gracias a la medidas adoptadas por ella, tenemos un crecimiento del 9 por ciento, descendió la desocupación y que «se puede ver lo bien que nos va en la Asignación Universal por Hijo, en el crecimiento del empleo, en la mejora del salario, en la mejora de las jubilaciones y que se puede percibir a lo largo y lo ancho del país porque es inocultable.» Al menos ya no asusta a la gente diciendo que está caminando entre ellos. 
Los vecinos de Soldati, Lugano, Barracas y Bernal, tamnién perciben lo inocultable. Están notando a diario como miles de familias pueden tener acceso a la vivienda con sólo ponerle garra. Garra, un par de lonas y algunos cartones. Con eso alcanza para armarse un buen barrio en terrenos que los dueños no cuidan.
La Presi ya ni siquiera se refiere a Néstor Kirchner por su nombre. No lo nombra en todo el discurso. Sencillamente dice “él” y con eso alcanza. Es el Dios de los subsidios y la dádiva que se hizo carne y que ahora nos guía desde el más allá hacia la Gran Villa de Emergencia Nacional. Evidentemente, nosotros sintonizamos otro canal. Cristina se nos aparece y nos dice en plan mesiánico “vengo a contarles que a la Argentina le está yendo bien”. Después, se pasea por el Colegio Militar de El Palomar para felicitar a los egresados de las Fuerzas Armadas y recordarles que las luchas del futuro serán por la defensa de los recursos naturales. Es el mismo gobierno de la Barrick Gold. Luego recordó que la Argentina es reserva de agua natural. Y sí, también es el mismo Gobierno que vetó la Ley de Glaciares.
Cayendo la tarde, la mandataria de todos y todas nos regaló un bello discurso contándonos que está más desorientada que de costumbre:  Realmente, no sé porqué me acompaña Lino Barañao y el de Turismo porque no tienen nada que ver. Porque siempre los que están sentados ahí tienen algo que ver con lo que yo hablo, pero qué haces vos acá si sos de Turismo. Lo importante del discurso es que se dedicó a contarnos de lo bien que le va al país -sí, otra vez- basándose en el gran consumo que nota en las publicidades de los diarios, contándonos que se venden productos de electrónica a cagar y otras cosas por el estilo. El marco del discurso era para anunciar una Canasta Navideña Solidaria. Porque pobreza no hay. Es que algunos son muy humildes para reconocer que nunca estuvieron mejor que con este Gobierno.

Ante este breve resumen de lo que fueron sus últimos discursos, no pretendan que vaya a cambiar demasiado el asunto. A últimas horas de la noche, se estaba solucionando el problemita del Parque Indoamericano. El Gobierno Nacional, que le echó la culpa de todo al de la Ciudad, anunció un Plan de Viviendas conjunto que excluye a los ocupas. Algún improvisado me dirá que Cristina le salvó el culo a Macri. Evidentemente, es mejor que le construyan las casas a Scioli que a los porteños. 

Hablando un poco más claro: Lo que hemos vivido en los últimos días, es el problema del intervencionismo del Estado mal entendido. Quedamos en bolas, anarquizados. Un Estado bobo que no hace otra cosa que regalar, cultivando la cultura de la marginalidad como contraposición de la cultura del trabajo como fuente de todo progreso. Un Estado consumista que nos cambió los paradigmas de la dignidad, ya no representada por el trabajo, sino por un LCD de 42 pulgadas. 
Para el ladriprogresismo argento, personas como Margarita Barrientos y su familia le hacen el juego a la derecha denunciando el negocio de los okupas. Son personas nefastas que se disfrazan de Madre Teresa, dándoles de comer a los que más lo necesitan y que, encima, tienen el tupé de sacar cagando al kirchnerismo.  
Por si no se entiende. Un Estado que construye su imagen de poder sobre la asistencia social constante y estancada, es un Estado fracasado. Un país con un crecimiento del 9% anual, no puede darse el lujo de no permitir el ascenso social. Comprarse un celular con reproductor de música, no es progreso, es una panacea que calma la necesidad de ser lo que no se es. Luego de 8 años de este sistema, estamos presenciando a una generación entera que se ha criado con la premisa de que no importa el esfuerzo personal. El Estado no sólo te ayuda en tu desgracia, sino que, también, te banca la vagancia. 
Pero mientras seguimos debatiéndonos si conviene tenerle miedo al que dirán o hacer lo que corresponde, el futuro nos pasará por arriba.
Una sugerencia. Vayan despidiéndose de los clubes de barrio. Para las vaciones, hagan intercambio con algún pariente del interior, así no queda vacía la casa. Y si tienen un Jardín al frente de la casa pongan un Espanta Okupas. Es algo así como un muñeco con una pala, un pico y tres libros. Puede que funcione.
Gracias a Martín, que se puso las pilas y
nos envió el prototipo del Espantaokupas.

Miércoles. El sentido común es subjetivo. Tanto que siempre tiene el mismo significado: Hacer lo que corresponde en el momento indicado.