Regulando
El Estado les queda chico y da la sensación que aburre. Por eso el Gobierno salió a aumentar su participación en las empresas donde ya era dueño de algunas que otras acciones. A los empresarios mucho no les gustó que les claven más personas en el directorio. Pensaron que la joda les iba a salir gratis. Lamentablemente, tanto chupar de la teta del Estado les jugó en contra. Es una buena movida del Gobierno, al cual ya no le alcanza con participar de las ganancias de los que se ganan el mango honestamente. Los grandes empresarios tendrían que aprender de los emprendedores independientes del mercado negro, de los pequeños y grandes comerciantes del contrabando, de los que apuestan por la sustitución de importaciones de falopa y ponen sus cocinas de merluza en este suelo, de los que invierten en el cada vez más pujante comercio de lo falsificado. Ellos nunca se quejaron de la participación del Estado en sus negocios. 
No la vieron llegar con el pedido de regulación a las empresas de medicina prepaga. El Estado, en Argentina, no regula lo que funciona bien o mal. Regula lo que deja plata y no está dentro del Código Penal. Lo otro se arregla con un sencillo acuerdo de partes. El progreso es para todos o no es para nadie. 
Por desgracia, siempre hay algún cipayo con ganas de entorpecer la revolución social ascendente del modelo de crecimiento sostenido con base de matriz diversificada. Alguno que otro que se muere de hambre solo para hacerle el juego a la derecha y demás vándalos que se quejan por lo que sale un litro de leche. Hay que aprender a diferenciar las cosas y negociar con la autoridad. Hay que seguir el ejemplo de la Justicia Federal, que consiguió lo imposible: que Nilda Garré le haga caso a una orden judicial. 
Si los paraguayos hubieran sido más vivos y no hubieran tiroteado mientras  loteaban la calle luego de abonar a las autoridades de la Villa lo que les pidieron, nada de esto habría pasado. Pero se cebaron y ante las cámaras dijeron que no se iban nada y que iban a resistir. Según el Comisario a cargo del operativo, hubo incidentes, aunque Página/12 y El Argentino se encargaron de desmentirlo hablando de una represión pacífica. Aparentemente, la Progresista Federal Argentina los corrió  con bastonazos de la amistad y gases del amor. Los militantes sociales que brotaban de las baldosas en el Indoamericano, en este caso no aparecieron, ya que entienden que, al tratarse de terrenos de la Nación, no se puede hablar de represión, sino de una dispersión de paliza. «No exageremos. Es una sensación de cagada a palos, nada más» sostuvieron los que saben. 
Salpicón:
El miércoles pasado, Macri dio una conferencia de prensa sorpresa. No dijo que iba por la Presidencia, no dijo que iba por la Ciudad. Ni siquiera dijo si el bebé que espera es nene o nena. Pero llamó a la oposición a debatir, elaborar y pactar algunos programas de gobierno en caso de que alguien no kirchnerista gane las próximas elecciones. Alicia Kirchner los puteó, pero nadie se enteró. Pichetto fue más dulce y dijo que la oposición es una bolsa de gatos. «Machos somos nosotros, que tenemos funcionarios socialistas, de la UCeDe, de la Alianza y hasta tuvimos los huevos de poner un vicepresidente radical sin preguntar para dónde jugaba» habría aseverado el Senador oficialista. 
Sin embargo, no entendemos bien por qué no tuvo la misma repercusión el frente que conformaron el Partido Obrero, el Partido de los Trabajadores y la Izquierda Socialista. Con una clara actualización doctrinaria, dejaron atrás las pretensiones utópicas de antaño y presentaron un programa de gestión renovado, moderno y a tono con los desafíos del siglo nuevo: nacionalización de la banca, gestión de las empresas del Estado en manos de los trabajadores y lucha contra el imperialismo.
Por su parte, Martín Redrado presentó el Partido Renovación Federal. Bien a su estilo organizado, al momento de pedir el reconocimiento de la Justicia Electoral, el partido ya contaba con una Secretaría de Juventud, una Secretaría de la Mujer, otra de Accion Gremial y un Tribunal de Disciplina. Lo único que le falta para tener el reconocimiento son dos mil fichas de afiliación. Cosas que pasan. Lo que sí tiene en claro el ex locatario de Luly Pop es que no va a ir por la Ciudad de Buenos Aires. Lo que quiere es quedar bien parado e ir por la Vicepresidencia, la Jefatura de Gabinete o el Ministerio de Economía -en ese orden- de Macri, de Duhalde o del que pinte -aquí el orden no le importa- en el eventual caso de una derrota o abandono kirchnerista. 
Finalmente, en los laboratorios kirchneristas se hicieron eco de la campaña «Dos Grandes Argumentos» de Soledad Sánchez, candidata a Alcaldesa de Ciudatella, España. Si bien el Partido Demócrata fue obligado a retirar los sugerentes afiches de las calles -en los que la candidata aparece en tetas- en Argentina no descartan recurrir a este extremo método comunicacional. «Sería una buena forma de premiar a los fanáticos de Cristina, que tanto le han dedicado a la figura de la Presidente,» habrían referido los cuadros técnicos. Si bien los detractores de este tipo de propagandas sostienen que no se cuida la imagen Presidencial, no faltan los fervientes defensores que afirman que se trata de una buena ilustración de las políticas de gobierno de la actual gestión.

Viernes. Hasta las tetas.