Un Instante Antes
Antes que nada. Entre el desastre de las conexiones a internet, más la ausencia de gente en Semana Santa, yo también me las pico. No se a dónde. Lo más probable es que me vaya a alguna terminal y me saque un pasaje a la nada. Momento de introspección, meditación y decisión. Esperemos que sea para bien.

Ahora sí.
Nuestros compatriotas que se encuentran en las altas esferas, realmente no tienen problemas para conseguir algún curro que permita seguir remándola. Mientras la mayoría de los argentinos se sienten presionados por haber perdido el empleo, por el temor de perderlo o, directamente, por tenerlo y que no alcance ni para los puchos -¡cinco mangos un atado!- los que ocupan cargos públicos se acomodan sin tapujos en ningún lado, pueden hablar sin que nadie les reclame y se mueven por la vida con la mayor de las impunidades: la indiferencia de una sociedad adormecida.

El Defensor del Pueblo de la Nación, luego de andar martirizándose con los desplantes del Gobierno Nacional ante sus presentaciones a destiempo y absolutamente demagógicas, decidió incorporarse al cuadro que mejor le sienta. Se sumó al grupo de Schiaretti, Gobernador de Córdoba, para ir como candidato a Senador Nacional por esa Provincia.

Me encanta que los diarios lo presenten a Schiaretti como un distanciado del Kirchnerismo, cuando aplaude como foca dopada todas las gansadas vociferadas por el mazapan añejo que tenemos por mandataria en la Quinta de Olivos.

Julio César Cleto Cobos -me imagino que tuvo que hacer terapia para superar el desprecio de sus padres ante tamaño nombre- fue perdonado por el radicalismo ante la supuesta última voluntad de Raúl Alfonsín. Según Gerardo Morales, el hombre se estaba muriendo y en vez de despedirse de su familia, pidió por Cobos. Atendiendo al espíritu conciliador del ex Presidente, descartamos la frase Los Muertos No Declaran.


Apelar a la supuesta masonería de Cobos para justificar su obediencia en el voto no positivo, es poner al Frente para la Victoria y sus bajadas de línea en la categoría de Logia Secreta.

Don Eugenio Zaffaroni, Ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, sostiene que somos todos unos pelotudos que nos dejamos llevar por el sistema norteamericano de medir la criminalidad callejera como principal factor de muerte. Como muestra de su clara incoherencia, quiso desmentir un informe periodístico en el que se plasmaba que la mayoría de los delitos eran cometidos por menores de edad. Para enfatizar sus dichos, dijo que en la Ciudad de Buenos Aires, sólo una porción mínima de homicidios eran cometidos por menores. La Argentina termina en la General Paz y el único delito es el homicidio. Es lo menos que podemos esperar de un tipo que cuando fue Camarista voto a favor de darle la libertad a un Encargado de Edificio por someter a una niña de 9 años a practicarle sexo oral, con el argumento que al haberse efectuado con la luz apagada, la niña no era conciente de su violación. De todos modos, verlo en tanga vacacionando en Punta del Este, siempre garpa.

Eugenio, Gran Valor de la Justicia Argentina.

Sin embargo, lo mejor del menú lo encontramos en el encuentro de Cristinita de América con los periodistas acreditados a la reunión del G-20 en Londres, donde se autofestejaba su respeto por la libertad de prensa al permitir que un periodista cambie las pilas del grabador. También les dijo a todos que Obama se moría de ganas por conocerla a ella. Que la conozca rápido, así no le pasa más de largo. Después la embarró hasta las pelotas al meterse en la situación interna del Reino Unido, diciendo que la gente protestando en los Bancos le recordaba a la Argentina de 2001. Algo se acuerda, no mucho. Por ese entonces estaba más prendida en la rosca para llevar al poder primero a Rodríguez Saa y luego a Duhalde.

Cuando llegan los lentos, las quinceañeras quieren que el winner las saque a bailar.

Pero no es la única que se acuerda de la Argentina de 2001. En cualquier momento vamos a estar todos nuevamente en la máquina del tiempo averiada que tenemos por realidad cotidiana y estaremos usando cuasimonedas, ya que las Provincias no tienen con qué hacerle frente a sus obligaciones. Linda paradoja, en un país en el que se evalúa poner el rostro de Jorge Luis Borges a un billete, volveremos en cualquier momento a sentir que jugamos al estanciero y nos pagan con papelitos de colores sin valor legal.

Martes. La realidad que nos afecta la hacemos entre todos.