Inicio » Relato del presente » Villa Argentina
«Hoy están acá junto a Dios, porque esto es un milagro, un milagro que hemos hecho nosotros.»
Las palabras sonaron un tanto exageradas para la inauguración de una obra pública en la Villa 21 del barrio de Barracas. Más si tenemos en cuenta que Cristina también es la realizadora del milagro de ser multimillonaria viviendo del Estado. Sin embargo, la Presi le metió garra y se puso a trabajar para mejorar las perspectivas a futuro de quienes más lo necesitan: sus candidatos.
Muchos se emocionaron con la presencia de la Presi. Es lo más cercano que puede estar una persona de conocer a Dios, ese que te cuentan que cuida por vos, que se preocupa por vos, del que no se sabe bien si es o no el creador de tu mundo de mierda, pero a quien no podés cuestionar dado que obra de formas misteriosas. Sin embargo, te obligan a adorarlo para obtener la salvación, si pinta, porque te ama. Y en este caso te ama tanto, pero tanto, que te mantiene así, totalmente pobre.
Aún no sabés cuál es tu culpa, si solo tuviste la suerte de nacer acá, pero los miembros de la Iglesia de Néstor de los Últimos Días te convencieron de que sos portador del pecado original, algo así como que todo lo malo que te pasa no es tu culpa, pero es como si lo fuera, dado que cargás sobre tus espaldas los errores de personas que ya no están.
El gobierno dijo que probablemente existieran algunas pequeñas deudas pendientes y por algún lado había que arrancar. Ahora que ya terminaron con lo vital y esencial en la villa 21, quizás en un futuro puedan abordar los detalles superfluos, esos lujos que nunca están de más, como lograr que la parada de bondi más cercana no quede a veinte cuadras, o que los colectiveros puedan circular por adentro sin perder un dedo en cada viaje.
Hoy es la Secretaría de Cultura la que se instala en la Villa 21, y esperemos que no sea el único caso. Si las instituciones que supuestamente están para modificar las realidades, serán trasladadas a los lugares insignias de las realidades no modificadas por dichas instituciones, para ser coherentes, se debería mudar el ministerio de Economía a alguna cueva de la calle Libertad. Ya que estamos, al ministerio de Seguridad se lo podría mudar a cualquier aguantadero y colocar oficinas de atención al público en cada puterío. Por último, el ministerio de Defensa se podría instalar en el museo de ciencias naturales, donde las Fuerzas Armadas convivirían con el resto de las especies extintas.
Hablar de los asentamientos precarios es un tema un tanto complejo y peligroso de abordar sin herir susceptibilidades. De todos modos, si empezamos por reconocer que ya no añadimos el término «de emergencia» a la villa, tenemos más de la mitad del camino resuelto.
La existencia de las villas es un buen negocio para el Estado y por eso nadie se calienta en abordarlo. Si las villas resultaran un problema real para la subsistencia de un gobierno, ya habrían sido reguladas. Por el lugar que ocupan, la inmensa mayoría de los asentamientos son inofensivos para los funcionarios, que por lo general viven en barrios más cómodos. Los que se trasladan en helicóptero para ir de Olivos a la Rosada, ni sienten la intranquilidad moral de ver las construcciones -que ningún arquitecto se atrevería a denominar edificio- que asoman entre los barandales de la avenida Lugones cuando empalma con la 9 de Julio.
Una de las grandes paradojas del sistema de recaudación impositiva deriva en que a nadie con poder de decisión real le importe la existencia de una villa, ni siquiera para el cobro de impuestos. Las provincias no recaudan los impuestos municipales, y lo que correspondería al impuesto a la propiedad inmueble, no merece el esfuerzo de convertir el asentamiento en una zona residencial como la gente. Asfaltar calles, construir escuelas en proporción a la cantidad de alumnos, pagar a los ingratos de los docentes, establecer una comisaría y su dotación, no son costos que puedan recuperarse con recaudación de impuestos en lo que dura una gestión. Por su parte, al Estado Nacional le da exactamente igual: los habitantes de las villas pagan el mismo impuesto al consumo que los vecinos de Puerto Madero, cada vez que dejan el 21% de IVA en la compra de un jabón de tocador.
Los asentamientos precarios no siempre tuvieron inicios de ocupación ilegal. El primero que se recuerde existió en la década del ´30 y fue creado por el mismísimo gobierno nacional, el cual no sólo permitió la permanencia de inmigrantes que huían del hambre de Polonia, si no que cedió treinta vagones de tren para que vivieran como pudieran. Para darle un tinte menos trágico, el asentamiento se llamó «Villa Esperanza». Si bien fue demolida unos años después, el terreno ya era tentador. Hoy es la villa 31.
La denominación Villa Miseria se la debemos al escritor Bernardo Verbitsky –padre de Horacio– que a principios de los años cincuenta escribió unos textos en el desaparecido diario Noticias Gráficas sobre los asentamientos. Tiempo más tarde, quedaría inmortalizado en su libro «Villa Miseria también es América». Algunos intentaron poner un dejo de esperanza al denominarlas villas de emergencia, con lo que intentaban no cerrar la ventana a una chance de mejora social: es una situación de emergencia, se está de paso. Durante años funcionó así para mucha gente En las últimas décadas, los únicos que logran movilidad social ascendente habiendo nacido en una villa son los futbolistas que llegaron a jugar en primera, los punteros y los narcos.
Históricamente, el villero siempre buscó zafar. La marginalidad como norma general dentro de las villas es más bien moderna: creció con la hiperinflación, se perfeccionó durante los noventa, se convirtió en heróica en la crisis del 2001 y pasó a ser parte de la cultura popular en la década ganada. Más de veinte años de éxito ininterrumpido en la creación de generaciones que ya no recuerdan cuáles de sus ancestros fueron los últimos en tener un ingreso digno y estable. El término villero dejó de ser despectivo y se convirtió en orgullo gracias al cambio de siglo. Las tribus urbanas de clases bajas por años se identificaron con la cultura rolinga y consumían rock de la banda británica o el producido por sus tristes clones locales, o con grupos tropicales de música festiva y letras picarescas. Sin embargo, a fines de los noventa y con la cumbia animando las fiestas de la high society en plena Quinta de Olivos, la villa empezó a cobrar protagonismo más allá del paisaje urbano. La llegada de la cumbia villera hizo el resto. De pronto, fue normal cruzarse por la calle con un adolescente con uniforme de colegio privado que tararea «Colate un dedo» de Pibes Chorros.
A mi humilde entender, el surgimiento de la cultura villera fue de las peores cosas que le pudo pasar a los habitantes de las grandes urbes argentinas -y esto incluye a los propios villeros- en cuanto a consciencia social refiere. La aceptación de la existencia de un otro radicalmente distinto al que se teme y desprecia, pero del que se consume su cultura por moda; un extraterrestre que habita en el Área 51 que se encuentra tras la terminal de micros en Retiro, o en Villa La Antena de La Matanza. El sentimiento de temor y desprecio es recíproco: así como muchos piensan que el villero no es un tipo que nació y creció en una realidad de mierda, sino que es un humanoide prescindible, muchos de ellos no pueden comprender de manera lógica la relación herencia-trabajo-poder adquisitivo de los demás estratos sociales.
La aceptación de la cultura villera como un elemento colorido del gen argentino también acarrea políticas pedorras y deshumanizantes, curiosamente propulsadas y defendidas por gente que se define progresista y que a la villa va para sentirse mejor persona. La mayoría de las medidas aplicadas son para mantener a los villeros bien dentro de sus barrios. Suponer que armar un ciclo de películas de la villa coloca a la misma en plano de igualdad con los demás barrios residenciales, es prácticamente insultante. Si nos sacan la posibilidad del afuera, todos creeremos que nuestra realidad es inmodificable.
Tanto que se habla de la movilidad social ascendente, nadie tiene en cuenta el deseo de querer otra realidad para nosotros y nuestros hijos. Nadie cambiaría su realidad si no deseara otra. Obviamente, para desearla primero hay que conocerla. Y para no mandarnos cagadas, hay que saber cómo alcanzar esa realidad deseada. ¿O acaso todavía debemos creer que nuestros abuelos vinieron a la Argentina sólo porque huían del hambre? Si no hubieran sabido que acá podían estar mejor, ni se habrían acercado al puerto.
Ya que hablamos de la Villa 21-24 -La Zavaleta, para los íntimos- alguien debería considerar que muchos padres buscan colocar a sus hijos en escuelas que se encuentren fuera de la villa, a pesar de existir varios establecimientos de educación inicial, primaria, media, y hasta una escuela de formación laboral que subsiste en parte por los aportes del gobierno de la Ciudad, y otro tanto por donaciones privadas.
Son las ganas del afuera, el deseo de que los hijos tengan una vida mejor que aquella que les toco a sus padres. Para ello, tienen que saber que existe una vida mejor, para que el deseo los movilice. En sus televisores ven los mismos comerciales que cualquiera de nosotros, y al no ser marcianos, quieren comprar las mismas cosas que nosotros. Sin embargo, al igual que nosotros, el deseo del consumo no es igual al del progreso. Nosotros podemos llegar a hipotecar la casa y el futuro de nuestros hijos sólo porque se nos antojó algo que no podemos pagar. El que no tiene qué hipotecar, igualmente buscará la forma de satisfacer su deseo consumista. Nosotros podríamos tener una vida mejor, sólo que no la podemos pagar. Los más humildes podrían tener una vida mejor, pero no saben que pueden conseguirlo. Esto es algo que horroriza a cualquier progre que se precie de tal, dado que si el más humilde pretende dejar de serlo, ya no tendrían sentido las políticas limosneras y deberían buscar la forma de emparejar hacia la cultura productiva. Y hacer cosas productivas es algo que escapa de la cosmovisión de la cofradía de los ensayistas.
Parece mentira que a la misma clase dirigente que viaja para ver cómo funcionan las experiencias ajenas, no se les haya ocurrido aplicar lo mismo puertas para dentro. No es lo mismo montar un teatro itinerante por las villas que facilitar entradas para el teatro al que concurren el resto de los mortales. Este es el país en el que por ley se reserva un cupo femenino en cada lista legislativa, pero a nadie le pareció buena idea que en cada sala de cine se habilite un cupo de entradas gratuitas para los que no tienen con qué pagarlas.
Una villa se puede urbanizar. Pero si se mantiene el culto a la marginalidad misógina y delincuente, en la que el cuánto valés se mide con la escala Motomel, y donde ser madre a los 14 y abuela a los 28 es la única contribución a la sociedad que se tiene al alcance de la mano, será en vano. El problema no es sólo la villa, si no la marginalidad. Y si esto no fuera así, el complejo habitacional Ejército de los Andes no sería conocido como Fuerte Apache.
La historia reciente demuestra que todas aquellas políticas que se venden como inclusivas, en su mayoría son discriminatorias, y para muchos está bien que sea de ese modo, en una actitud ligada a un trauma emocional que genera la necesidad de sobreproteger al otro sin enseñarle a protegerse solo. No vaya a ser cosa que la movilidad social ascendente derive en que los necesitados dejen de necesitarlos y terminen compitiendo por sus puestos de trabajo.
«Este es apenas uno de los misterios de la economía marginal en las ciudades latinoamericanas, un misterio que los planificadores, ya sean desarrollistas, keynesianos, friedmanianos o marxistas, prefieren no enfrentar. La marginalidad es el moderno e implacable Waterloo de capitalistas, tecnócratas, dictadores y hasta revolucionarios».
Martes. Sin cambio de paradigmas culturales, la realidad social será idéntica, sólo que tendrá paredes con revoque y techo con cielorraso.
Compartilo, que los algoritmos me esquivan. Este sitio se sostiene sin anunciantes ni pautas. El texto fue por mi parte. Pero, si tenés ganas, podés colaborar:
Y si estás fuera de la Argentina y querés invitar de todos modos:
¿Qué son los cafecitos? Aquí lo explico.
Y si no te sentís cómodo con los cafés y, así y todo, querés, va la cuenta del Francés:
Caja de Ahorro: 44-317854/6
CBU: 0170044240000031785466
Alias: NICO.MAXI.LUCCA
Si querés que te avise cuando hay un texto nuevo, dejá tu correo.
(Sí, se leen y se contestan since 2008)
1.312 respuestas
Era necesario lo de «Don»?
O fue en sentido mafioso?
No tengo el humor ni el don de Dalai Lama para bancarme insultos que tiene Don Adenoz.
Así que sólo un opa nos confundiría.
pshee… buen post Relato…do not feed the troll… y para colmo aprendiz.
Opo:
Lo último que escribís no lo sabés y arruina todo lo bueno que pudiste haber escrito.
Lo que no tiene remedio corre por tu cuenta y tu capacidad (o no) de captar ironías. Cosa rara, ya que no es la primera vez que me leés.
El tema es bien complejo. No es construir en la periferia y ofrecer una alternativa. Hay casos (muchos) en que no funciona. Descartan a la gente de las villas y los dejan alejados del radio céntrico y no le llegan los servicios. No tienen idea del folklore villero, ni de la cuestión de la pertenencia. La urbanización es buena, pero no basta y es complicada. La educación es rechazada y el futuro es lo narco. Es muy desgastante y nadie te lo pide.
Con esto de la seguridad, y la edad de los menores, ¿el gobierno del amor y las buenas ondas se hizo facho, sigue siendo hippie o simplemente schizo?
Caramba Adenoz. Al final sos igual que todos… O sea que vos planteas que no tiene remedio. Que se queden donde están….
¿Será pereza? Será que arreglar el tema va a llevar los mismos años que llevó desarreglarlo y por eso le chupa un huevo a todos? (ojo en algunos casos el huevo derecho. En el tuyo el izquierdo, artista y progre)
Es notable que nadie le haya dado bola a algo profundamente simbólico y revelador: la confesión de Cristina de su propio gorilismo. La Presi voto al FIP en el 73. Eso implica que no votó al PJ. Ni a la «juventud maravillosa»: kunkel, galimberti, Gullo. Se explica entonces su profundo y gorila odio por el PJ y los sindicatos…..
Y cuando salio de la Villa de dar el discurso se debe haber bañado en acaroina N° 5
Hablan de las villas como si alguna hubieran pisado alguna.
Embarrensenn. Y después hablamos.
Me han confundido con varios (incluso un orate dijo que yo era RDP), pero que digan que Marcelo y yo somos el mismo, que se yo, me honra, che. Porque mi coterráneo los pasea a todos en todos los temas y si no comenta se la pasan acariciándose entre ustedes.
Marcelo alabando a Marcelo. Masturbación al cuadrado. Amor unicelular. Pasión mitocrondrial.
adenoz-marcelo: sos un forro impresentable en cualquiera de tus versiones.
Señor narco, si, a usted le hablo. Por qué, en lugar de llevar una vida signada por el peligro y el desprecio social, no elige nuestro plan de radicación en las afueras de Rosario? Allí podrá tener acceso a una vivienda digna, a calles pavimentadas, un colegio, un destacamento pol… Ah, no, bueno, lo último lo vemos. Vamos, no sea quedado. Basta de esta vida lúgubre, venga a disfrutar de un aburguesamiento sano y popular. Lo esperamos!
Algunos comentaristas podrían ser, tranquilamente, candidatos a intendente en Rosario. Su plan para eliminar las villas es original, revolucionario, práctico y viable. Bueno, de última, que le pasen la data a los socialistas. Bah, a cualquier intendente.
Cómo no se nos ocurrió antes!!
marcemierda, metéte la palabra «racismo» en el culo, después de tu cruce con carámbanos, defensor de villeros y maltratador de empleados de limpieza.
Y por las dudas, te repito el fin de mi comentario :» Las villas deben ser eliminadas, se les debe dar a sus habitantes la posibilidad de pagar un costo razonable por una vivienda normal ya que nada es gratis, los pibes escolarizados y los chorros y narcos que hacen el aguantadero ahí presos»
Y que una lacra como vos me cague a insultos… me honra profundamente.
Ahora, insisto. Si vamos a urbanizar las villas, conseguirle laburo estable a los negros y demás adelantos sociales no va a quedar gente para barrendero o muqui.
Ojo, no exageremos.
Qué interesante el ida y vuelta de Marcelo y RDP.
Lástima que en el medio aparecían los impresentables deseosos de mantener un debate serio, cuando lo suyo es la puteada fácil. Igual, se pudo leer, pese a la hediondez de Carancho y Nico.
¿Alguien me puede explicar por qué usa siempre el símbolo numeral sumado a una palabra? ¿Cree que es gracioso?
Parece que en el mundo de Marcelo abundan los villeros que reúnen los requisitos para ser CEO del HSBC.
Ah
Claro que la discriminación hacia el villero es un signo del kirchnerismo!! En los ’90 decías que eras de la 31, y te ponían de CEO en el HSBC.
#berreta
La «berreta» hace selecciones de personal,entre otras cosas, Marce.
Y recibo esa clase de pedidos. Es más recibo pedidos del tipo: si es de la UBA NO, si vive en tal lado NO, bajale las pretensiones, etc etc etc.Todo de parte de exitosos defensores del Relato.
Te jode? Lo lamento es la realidad que se vive en la argentina ganada. Si se te perdió la equidad armá un partido, ganá elecciones…ah no! Eso ya lo hicieron. 😉
Saludos y relajate, es martes y esto recién comienza.
Lamentablemente tengo que leer comentarios con tu racismo, tu asco y tu desprecio por el villero desde hace meses. Ahora te hacés el preocupado por el ascenso social
Hijo de puta tené las bolas para decir lo que realmente pensás.
Yo.-Las posibilidades de ascenso social de la gente que vive en las villas son mínimos por las condiciones adversas para la creación de riqueza debido a los desmanejos y medidas arbitrarias del gobierno.
Marcelo (histérico, arrancándose mechones de pelo).-NAPALM NAPALM NAPALM NAPALM PANDO PANDO PANDO!
«nadie habló de topadoras»
encima el cínico se hace el boludo
si fuese por él, rocía napalm
Nadie habló de topadoras.
Siento que es tan esteril el planteo. No por poco interesante. Sino que leer las primeras respuestas deprime. El pais parece dividirse en quienes sueñan con topadoras, y quienes -con tal de no dar el brazo a torcer- creen que las villas son un emergente de la pobreza y no de la marginalidad….
Para no tener cancer que hay que adoptar una serie de actitudes. Comer crucíferas, no fumar, hacer actividad física…. Para hacer la analogía, parece que la acctitud está dividida entre quienes creen cuando se presenta el tumor tamaño naranja en rl duodeno, hay que arrasarlo con una ametralladora, y quienes dicen «no es nada» «no existe» «es un granito», y deciden vivir el resto de sus días (¿meses?) como si nada pasara.
Gente grande actuando como pendejos de trece años. Un espectáculo triste, y desolador.
si si
todo bien
pero a vos te megaultrahiper recontra chupan un huevo los villeros
FACT
A mí no me das órdenes pelotudo. ¿Ahora es tu blog, forrito?
Y lo que dije s verdad, te guste o no, qeu vos sos el primero en cagarte en los pobres al apoyar una banda de delincuentes que los mantiene en la pobreza.
Encima soberbio, la rata inmunda.
bah
si vas a terminar una discusión con esa chicana barata…
«las empresas ultra progres estigmatizan villeros»
Quién sos para postular semejante generalización absurda y berreta.
Marce:
Claro que conozco gente de clase alta que chorea y evade millones. Ejemplos me sobran. No da para enumerarlos, pero en la jerga, a muchos se los llama Funcionarios Públicos.
Nicolás: a vos te hiperultrarecontrarremil chupa un huevo la suerte de los villeros, así que no sé qué carajo hacés metido en la conversación.
Marce,
ahorrate la idiotez., no hay una patria cipaya estigmatizando villeros, las empresas ultra progres también lo hacen y es fruto de una realidad social que el kirchnerismo impuso.
Te guste o no hasta los 90 el obrero era obrero viviese donde viviese, el copyright de vagancia es de la década ganada.
Abrazo de lejitos.
Pero pará: vos me habías dicho, cuando te propuse lo del tipo que se compra un Audi y evade ganancias, que «no planteaste la dialéctica de que el deseo de progreso no va de la mano de las ganas de garcar a alguien»
¿No conocés a nadie de clase media/alta que choree para obtener algo para lo que no le da el culo? Entonces ¿por qué no lo hacés concepto universal? ¿Porque es más aceptable evadir impuestos, garcar a un pariente que salir de caño? Y si: un curro con guita es socialmente mas aceptado que chorearle la cartera a una señora por la calle. En el imaginario popular, un pibechorro es mas peligroso que un tipo que evade millones, porque el evasor no pone en riesgo la vida de nadie….¿seguro que es así?
El problema acá es que no hay ascenso social, no está las condiciones para que los villeros mejoren su situación y sushijos sean clase media, saben que van a estar atados toda la vida a ese mundo. Y cada vez las posiblidades de progreso para todos, sean de la clase que sean, se están reduciendo por la destrucción enorme que han hecho los delincuentes por los que gusanos como Marcelo están dispuestos a dar la vida.
Marce:
En una parte del texto puse «En sus televisores ven los mismos comerciales que cualquiera de nosotros, y al no ser marcianos, quieren comprar las mismas cosas que nosotros. Sin embargo, al igual que nosotros, el deseo del consumo no es igual al del progreso. Nosotros podemos llegar a hipotecar la casa y el futuro de nuestros hijos sólo porque se nos antojó algo que no podemos pagar. El que no tiene qué hipotecar, igualmente buscará la forma de satisfacer su deseo consumista.»
La idea está ahí. Si se quiere, la diferencia radica en que la marginalidad y el deseo consumista, son un caldo de cultivo tremendo para la delincuencia. No porque sean villeros, sino porque el que quiere mandarse una cagada para comprar lo que no puede pagar, se la mandará. Si tiene que empeñar, lo hará. Si no lo tiene, ya sabemos. Es indiferente a la clase social, hombre.
Si los pibes de la villa están avergonzados de serlo, habla muy mal de el resto de la sociedad, que los estigmatiza como vagos, chorros, cobraplanes, etc.
Claro: millares de caranchos y tangueros viejos están para eso: para imaginarlos como subhumanos que salen de sus cuevas a delinquir.
RDP
Está bien, pero yo le apuntaba (quizás no te interpreté) a que vos sugerís que está mal el espíritu consumista cuando uno no tiene con qué.
Y el espíritu consumista no es propio de clases marginales: hay tipos que de pedo llegan a fin de mes y quieren cagar mas alto que el culo y se compran una moto de agua (ponele) o un Audi (ponele) así que por qué circunscribir el consumismo a la villa. Entonces que el espíritu consumista que criticás y ejemplificás con la motomel, no es propio de «villa argentina» y menos responsabilidad del kirchnersimo.
Consulta para el falso ingeniero, licenciado en economía y pibe para todo del kirchnerismo, aka marcemierda:
ya que nos explicaste muy claramente (ji-ji) que estamos mejor que nunca y que Canadá y Australia mueren por ser como nosotros, ¿por qué crecieron las villas?
Será que la clase media abandona sus casas y departamentos para vivir en el asentamiento más próximo?
O podés ir vos a vivir a la villa más próxima, ya que los querés tanto.
Ah, cierto: el falso ingeniero dice tener prepaga y mucama. Queda poco «cool» ir a la villa.
Uffff. Ir a una villa y sentirte mejor? No hay nada más triste que ver la miseria de cerca. Te quedan imágenes que vuelven a tus retinas una, dos y mil veces. Te dan ganas de salir a patear culos de Lubertinos y Cristinas!
Trazar la mística y lo pintoresco de la villa es de un nivel de hijaputez desmesurado.
Los pibes de la Villa que buscan trabajo dan los domicilios de parientes o amigos que viven afuera para no quedar fuera de competencia antes de largar; te lo cuentan con lágrimas en los ojos. Les tiembla la mandíbula de la bronca contenida y la impotencia.
Y estos reverendísimos hijos de un container de cínicos se regodean en atarlos a las villas.
Gracias Relato!
Una y mil veces gracias por poner un poquito de luz.
Abrazo cósmico!
Marce:
El pibe que se compra la Motomel -viva en una villa o no- y la saca a quichicientas cuotas, si quiere hacerlo, que lo haga, mucho más si la va a usar para ir a laburar, lo que sería un claro ejemplo de ganas de progresar.
Sin embargo, me parece que estamos mezclando las cosas. Cuando mencionas que el que se compra un Audi y evade bienes personales, o lo hace para levantarse minas. En el primero de los casos, estás encarando una dialéctica que no fue planteada, al menos no por mí. El deseo de progreso no va de la mano de las ganas de garcar a alguien. Por otro lado, en el ranking de prioridades de la vida, vuelvo a lo mismo: si el flaco tiene la vida resuelta, no atraviesa ninguna necesidad, y quiere comprarse un Audi para levantarse minas o para usarlo de macetero deluxe, no encuentro en qué punto se está cagando la vida.
RDP
¿El villero que compra una Motomel, la chorea? No: «se le canta el culo» comprarla, en quichicientas mil cuotas y presentando sólo un recibo de sueldo, como se compran las Motomel. ¿está mal?
Pero vos hacés hincapié en «si se mantiene el culto a la marginalidad misógina y delincuente, en la que el cuánto valés se mide con la escala Motomel», como prerrogativa del negraje. Y no es así. El cuánto valés también vale para el que se compra un Audi y evade bienes personales. O no: o se compra un Audi por derecha para levantarse minitas. Todos son «tanto tenés, tanto valés». No es una cuestión de clase.
De última comprarse una motito en cuotas para irse a laburar también es un deseo del villero de dejar de serlo. Salvo que se tenga el imaginario popular del «negro con buzito y gorrita que se compra la moto para salir a chorear»
Qué curioso, marce vino a darnos lecciones de tolerancia cuando es el primero en maltratar al forista carámbanos tildándolo de «limpiador de baños», obviamente con toda la carga de desprecio que se le puede ocurrir.
Se ve que en la mononeurona de marce es «más digno» vivir de una limosna gubernamental que tener un trabajo que no requiere demasiada preparación, pero que es necesario y útil.
Ah, y por si no quedó claro: tus opiniones respecto a mi persona me las paso por el perineo, miserable defensor de chorros y asesinos, sorete a sueldo del peor gobierno de la historia.
F
Marce:
Si quisiera tener un Audi, y me diera el culo para comprarlo, probablemente lo haría y sin ningún tipo de culpa. Si un flaco/a quiere tener un iPhone, una PlayStation 4 o una Harley Davidson, puede comprarlo y esa compra no le perjudica el futuro, por qué habría de criticarlo?
Donde vos ves una cuestión racista y clasista, yo veo la lógica del progreso humano. Fijate, porque si te parece mal pretender que el villero deje de serlo, quizás el clasista seas vos.
En la Academia por Correspondencia de ingeniería nuclear no enseñan comprensión lectora.
Este post está dirigido a exacerbar el desprecio por el negro villero, que como todos sabemos, es vago, borracho, y tiene hijos por docenas a los que llama con nombres tan cursis como Jonathan, Yessica o Ayelén.
El tufillo a desprecio lindante con el racismo es insoportable.
Así que el «culto a la Motomel» es despreciable. Pero el culto al Iphone, a la campera Columbia, al Audi o a lo que fuere, es aceptable socialmente, poque no es un negro el que lo practica. Como si el «cuánto tenés, tanto valés» fuese una premisa del gronchaje y no un signo de los tiempos.
«No sabe la alegría que causa ver esos ranchos, de madera y cartón, con sus respectivos “habitantes”, de gorrita, 500 críos amontonados en la mugre y los acentos paraguayos y peruanos.» es el espíritu de este post, pero dicho por un animal, un miserable que no tiene pruritos a la hora del desprecio. No la dibuja para no quedar como una lacra. Ni se molesta en hacerlo.
Y otro hablando de «la maravillosa generación del ’80», contrastando que hoy todo es «Mitad villa mitad estancia»,,,,y lo dice alguien que demuestra no tener la mas reputísima idea de cómo se vivía en 1880.
Ya apareció bolsita de pus, alias marcelo.
El tema es otro, forrito rentado. Aunque ya demostraste sobradamente que tu capacidad de comprensión lectora es nula.
Ah, claro, seguís de largo ya que tu apreciado gobierno es un promotor declarado del villerío y los inútiles mantenidos a planes.
De lo anterior
Sin dudas una piara de bobos.
Cuando el Estado nacional tiene que pagar deuda, va al arbolito de la esquina, compra billetes a 9,25, llena bolsas blancas con una soguita en la punta y el signo $ dibujado bien grande, va a un organismo de crédito internacional y paga,
El imaginario de los cráneos de la economía que pululan por acá.
«Hermana Cristina, Iglesia del Néstor de los Últimos Días. Barracas, 9/9/2013.»
Que usted exista hace que el tedio de la decadencia eterna sea más soportable.
La berretización de la Argentina es imparable, por eso insisto en cambiarle en nombre a éste país, que nada tiene que ver con el crearon la maravillosa Generación del ’80. Hoy en día, Peronia es mitad villa mitad estancia, la patrona ayer simplemente fue a ver cómo criaban el ganado de engorde, porque los villeros son éso: combustible de la maquinaria electoral peroncha.
En cuanto a la berretización de la mente argenta promedio, es un proceso pavoroso a la vez que poderoso. Lo vemos todos los días en la degradación de la música, de la tele, de las películas, las costumbres cada vez más primitivas, el limitado vocabulario con el que se maneja la gente de a pie, vocabulario pobre y soez.
No hay futuro en estas pampas bárbaras.
Caramba, don RDP, hoy trajo un tema polémico.
Y ya me veo venir las discusiones.
Yo, por mi parte, detesto las villas. Gracias a la década afanada, en un radio de 20 cuadras tengo 3 villas. No sabe la alegría que causa ver esos ranchos, de madera y cartón, con sus respectivos «habitantes», de gorrita, 500 críos amontonados en la mugre y los acentos paraguayos y peruanos.
Y me importa un pomo que algún progrezurdo me llame racista. Las villas deben ser eliminadas, se les debe dar a sus habitantes la posibilidad de pagar un costo razonable por una vivienda normal ya que nada es gratis, los pibes escolarizados y los chorros y narcos que hacen el aguantadero ahí presos.
Sí, ya sé que es más probable que a los sapos les crezca el pelo a ver esto hecho realidad.