Inicio » El eterno karma del empleo público argentino
Ahora que estamos todos entretenidos en el debate de si tenemos que seguir cumpliendo con nuestro deber de argentinos mal informados y brindar soluciones al planeta para que arreglen problemas que no tenemos ni idea de cómo ocurrieron, o tan sólo quedarnos con la duda existencial de si es misógino o no desearle feliz día de la mujer a las mujeres, podemos volver a hablar de cosas realmente importantes, como el brutal ajuste del 1% del PBI, el reemplazo del nepotismo K por el acomodo necesario de los parientes de los nuevos funcionarios, la pasión de Axel Kicillof por el sexo masoquista en público, o que personas que aún pretenden dilapidar recursos públicos mangueando aviones para hacer la revolución sean las defensoras de cosas que no entienden, como el empleo público.
El empleo público es uno de esos temas a los que le venía esquivando desde hace rato porque no hallaba la forma de dar una opinión al respecto sin terminar con un pedido de ejecución inmediata en el lugar del mundo en el que me encuentre. Sin embargo, luego de que terminara dando mi opinión ante una pregunta que me hicieron en un programa de radio, y que derivó en una bello y civilizado contrapunto con Gabriel Solano del Partido Obrero –que finalizó con un piquete en la esquina de Guido y Uruguay–, creo que no hay nada peor que la autocensura.
Pensé mucho en cómo abordar este tema sin herir susceptibilidades hasta que caí en la cuenta de que, desde que Lubertino reformuló el Inadi y la lengua castellana, y la comprensión de texto del argentino promedio lo lleva a suponer que una prueba Pisa es una cata de jamón y morrones, acá podemos encontrar un ofendido aunque hablemos del tejido crochet. Pero vamos a intentarlo de todos modos.
Antes que nada, soy un exempleado estatal que cumplió funciones en el Poder Judicial y en poderes ejecutivos no nacionales bajo administraciones de distintas banderas ideológicas y partidarias. En buena medida, algo entiendo de lo que hablo. La primera vez que me despidieron tenía 18 años. La segunda, 23 eneros. La tercera, 26 y un hijo recién nacido. Para la cuarta ya contaba con 28 años. A los 31 descubrí que podía meter quinta y sexta en una semana –tenía dos laburos, uno privado, otro estatal–, más exactamente en tres días. En ninguna de esas ocasiones tuve tiempo de hacer quilombo: en el mismo instante en que me rajaron salí a buscar laburo. Algunas veces conseguí enseguida, otras pasé meses sin pegar una y hubo un período nefasto de tres años con laburos esporádicos. De todos modos no me puedo quejar, ya que la única vez que conseguí la planta permanente terminé renunciando, lo que debería haber derivado en un proyecto de ley para colocar una placa conmemorativa del increíble suceso.
Por una cuestión lógica –tengo 34 años– cinco de mis seis despidos se dieron en la década más mejor de la historia de la Via Láctea y galaxias cercanas. En algunas lloré, otras fueron un alivio similar a cuando te deja esa persona a quien te da cosa cortarle. Y tres de esos rajes fueron en el Estado.
Las reglas son claritas y todos lo sabemos desde el minuto cero: te vas a tu casa por la misma puerta que se va el funcionario que te firmó el nombramiento y probablemente sea el mismo día. Y si te quedás, probablemente obedezca a una cuestión de suerte, falta de recursos humanos –en el Estado la capacidad de los recursos humanos es inversamente proporcional a la cantidad de empleados– o a la lógica del esfuerzo: la famosa y siempre desconsiderada meritocracia.
Y ya que hablamos de lógica, sentido común y otros arcaísmos en desuso, también deberíamos recordar un detalle no menor, que son aquellos que están cobrando lo que no merecen –del español «hacer mérito para ser digno de algo»– y que son conscientes de eso. No, no me refiero a los ñoquis, sino a los que forman parte de planteles cuya relación entre cantidad y necesidad es insólita, y lo saben. Por ejemplo: en una mesa de entradas de una dirección de línea del gobierno nacional rajaron a 50 personas de un total de 120. Un numerazo se mire por donde se mire, salvo que algunos van a hacer hincapié en el medio centenar de despidos y otros pueden llegar a colapsar cardiovascularmente luego de caer en la cuenta de que una mesa de entradas tenía 120 empleados.
El karma no es exclusivo de los poderes del Estado más politizados. Uno pasea por el edificio de Tribunales y se encuentra con un ascensorista. Sí, una persona que cobra un sueldo de casi 30 mil pesos –ahá– por tener el expertise y el know-how para poner en funcionamiento esa compleja maquinaria de ingeniería y que impide que el común de los mortales sepa cómo apretar un botón con un número que, casualmente, se corresponde con el piso al que queremos dirigirnos. Dios los bendiga por su tarea.
Y en los tres poderes se da una conducta habitual entre los empleados, que para lo que les conviene son capaces de convertirse en guerrilleros por la igualdad de los trabajadores, pero cuando es necesario aplican el derecho de castas con tal de que entre a laburar el hijo, un sobrino, un nieto, la amante o el que les consigue las drogas a buen precio.
Guillermo O’Donnell sostenía que «el gran desafío de la ciudadanía es recordar exigentemente a los poderes del Estado que ellos son nuestros y que, por lo tanto, son para nosotros». El tema es que se nos mezclaron los tantos y el «para nosotros» lo tomamos como que podemos hacer con él lo que se nos cante. Como en Argentina tenemos el lóbulo frontal atrofiado de tanto onanismo biempensante, nos olvidamos que el Estado no es un ente corpóreo destinado a la beneficencia, sino que lo mantenemos entre todos desde que el contractualismo social sentó las bases para los países modernos. Por si es difícil de entender, vamos al ejemplo práctico: Si usted, estimado lector, un día se despierta y se encuentra que tiene cinco mayordomos, tres plomeros, tres gasistas, seis coordinadores y diez personas dedicadas a la limpieza para mantener funcionando su dos ambientes ¿lo aceptaría? Si en la reunión de consorcio de su edificio propusieran contratar doce encargados ¿votaría a favor? Y si por estar en desacuerdo sus vecinos del edificio de al lado –que no pagan los salarios de su harén de porteros– lo tildaran de descorazonado, asesino de bebés, fotógrafo de delfines on-shore en Santa Teresita, fundamentalista de la pizza con ananá, o cualquier aberración humana por el estilo ¿le caería en gracia?
Dando por sentado que conozco su respuesta, salgo del ejemplo y voy a lo concreto: su departamento, su vida sus gastos, se cubren con el 45% de sus ingresos anuales. Los gastos de sostenimiento del Estado se llevan el 55% restante. Sí, más de la mitad del año laburamos para el Estado, pero por esas cuestiones del realismo mágico sudamericano, nunca hacemos la relación. O sea: es una locura que con mi 45% tenga que mantener a todas esas personas que no necesito, pero está perfecto que con mi 55% restante multiplicado por toda la masa de laburantes de la Argentina se mantenga a todo empleado de más en el Estado.
Si bien nunca imagine que llegaría a ver a progres defendiendo la burocracia estatal que fomentó el crecimiento de los sindicatos verticalistas que tanto les jode a fuerza de cuota sindical a miles de trabajadores que no importan que no laburen, sino que aporten, hay otros elementos que me joden mucho más. No hay forma de que un tipo que está por debajo de la línea de pobreza laburando 70 horas a la semana pueda sentir que «el laburo dignifica». Del mismo modo, no tiene nada de digno decir que se tiene trabajo cuando se sabe que se está cobrando un sueldo para no hacer otra cosa que bajar termos de mates y jugar competencias de cuantos paquetes de bizcochos de grasa se pueden deglutir en una mañana. No hay forma decorosa de conseguir apoyo popular para frenar la «ola de despidos en el Estado» cuando en Argentina no existe la persona que no tenga un pariente, amigo o vecino que labure en una dependencia estatal. Y mucho menos cuando cualquiera que haya pisado un banco ve que cinco personas atienden de 200 a 500 clientes en una mañana y una mesa de entradas necesita de 120 personas para poner sellos.
No es una cuestión de concepción del Estado, es algo más peligroso: es la aceptación de que el Estado no está para administrar sino para dar cobijo a los que las políticas del Estado no puede solucionar. Y como todo lo que ocurrió en los últimos años, cuando se rompió la ventana, se la tapó con cartón corrugado. Si dibujar estadísticas del índice de precios al consumidor es sencillo, hacerlo con la masa laboral no lo es tanto. Pero como en todo gobierno hiperpersonalista los funcionarios creen que no están para administrar temporalmente los bienes de todos, sino que se encuentran ahí porque así lo quiso Dios, gastar plata no les importa. Total, no sale de sus bolsillos y tienen la maquinita de imprimir billetes. El Estado se convirtió a sí mismo en un seguro de desempleo saladito de mantener al absorber a una enorme masa de personas que de pronto se sintieron económicamente viables.
Conceptos como contrato de locación de servicios, planta de gabinete o planta transitoria, deberían ser analizados desde la lingüística más básica: locación es por tiempo determinado, planta de gabinete es el personal que llegó y se va con el gabinete, y planta transitoria no es el tránsito entre el contrato y la permanencia, ni el cruce de Moisés por las aguas abiertas del Mar Rojo, ni una publicidad de yogur contra la constipación. Es tan sólo eso: transitoria.
Los sindicatos de los trabajadores del Estado deberían hacerse cargo, más allá de protestar, más cuando la planta transitoria ya paga cuota sindical y obra social. Nunca entendieron –o se hicieron los boludos– que la sobreabundancia de empleados deriva en la pauperización de otros derechos adquiridos hace añares. ¿Cuándo fue la última vez que un empleado público accedió a una vivienda construída o financiada por el Estado? Ni siquiera cuentan con créditos blandos de los bancos administrados por el propio Estado. No se calentaron por blanquearlos, o por pedir que se rehabilite la carrera administrativa, ni porque haya concursos para ingreso y para la ocupación de cada cargo administrativo. Mientras la masa de aportes creciera, el resto podía esperar. Y eso que no hay mayor empleador en negro que el propio Estado, donde las indemnizaciones las paga la Aseguradora Tu Vieja, y si se habilitaran, tampoco importa demasiado porque se garparían con la nuestra.
El mayor flagelo de todo este tema es que, durante años, creció como nunca la imaginación popular de los más pibes de que el ideal de vida es conseguir un trabajo en el Estado, porque «no te echan más». Y ahí están, personas de veintipico, sentadas a esperar la jubilación a los 65 años, sin otra ambición que terminar rápido el turno para volver a casa.
Los veo conformistas, mansos, sin deseos de algo distinto y dispuestos a bancarse una eternidad haciendo lo mismo. No duran dos años con la misma pareja, pero la sola idea de cambiar el laburo los pone ciegos. Perdieron la libertad y la iniciativa privada, esa que hace que explotemos la creatividad para hacer algo distinto de cara a la sociedad. ¿O por qué piensan que empecé este blog? Les tiro una pista: tenía 26 años.

Martedi. El trabajo que dignifica es el que te hace feliz siendo útil. El resto es relleno.
Si querés que te avise cuando hay un texto nuevo, dejá tu correo.
(Sí, se leen y se contestan since 2008)
664 respuestas
Dinamarca, Noruega, Suecia y Finlandia son, a pesar del frío, considerados como unos excelentes lugares para vivir.
(…)
«Fundamentos del Estado de Bienestar nórdico
El sistema de bienestar de estos países se articula en base a dos hechos principalmente: la intervención político-económica del Estado y una notable concienciación y participación política de la sociedad. Esto, a lo largo de los años, ha creado un circuito que se retroalimenta constantemente y que favorece tanto la correcta actuación de los actores públicos como los niveles de exigencia de la sociedad respecto a las políticas públicas y la marcha del país en su conjunto.»
El Estado jamás produce o innova, sólo existe para ejercer una función, detener a terceros de infringir en los derechos de otros, y ni siquiera eso puede hacer bien.
El Estado como empresario, como substituto emocinal de papá y mamá para el facho y el bolche, no tienen razón de ser salvo como esquema para aumentar el poder y la riqueza de la casta política.
Hola soy Troy Mc Clure
Trabajé en el Estado . Yo era el único que le ponía pilas. Todo el resto se rascaba, tomaba mate y no hacía nada en todo el día. Todos eran KKKKK militontos
Me harté de esa mediocridad y me fui a trabajar a la NASA. Ahora soy astronauta
Sigan mi ejemplo
Hasta siempre
Me gusta la gente q dice «muy bien» y en su vida trabajo en el Estado y no tiene idea de como es adentro…gracias x seguir estigmatizandonos y hacer q todo el mundo piense q somos «ñoquis», si a fin de mes me quedo sin trabajo ya se a donde ir a pedir…super agradecida…
Fui intendente de una ciudad de 45.000 habitantes, empezamos con 333 empleados de planta permanente y entregue el gobierno con 206 ya que nunca nombre a ninguna persona en 4 años y los que se fueron o jubilaron no se reemplazaron porque no era necesario. Segun la UIM ( Union Iberoamericana de Muncipalistas) lo ideal es 1 empleado publico cada 100 habitantes. El gobierno que me sucedio aprovecho las vacantes y termino con 770 empleados en planta. No se rinden examenes, no se capacita al personal , esta «empleomania» es habitual en este pais pero no en paises vecinos como Brasil o Chile.
Estoy en un 100 % de acuerdo con el autor de la nota y creo que se deben modificar las leyes. No es posible que un intendente tenga que llamar a licitacion para una compra pero una mañana se levante y haga un decreto para nombrar a 100 empleados nuevos sin consultar a nadie e hipoteque su ciudad para el resto de la historia.
Trabajé escasas veces en mis 20 y pico con contratos para el estado, y los escasos contratados éramos los únicos que laburábamos. El ambiente era tan desestimulante que cuando pude me fuí y fué de mis más positivas desiciones. Hoy día veo a amigos que trabajan para el estado pasando dos meses de vacaciones y yendo a cumplir parte de su horario 3 o 4 de los 5 días de la semana y sinceramente no los envidio, me da bronca, es claro, pero los veo como jubilados anticipados. De hecho la falta de incentivos que les genera su no-trabajo se traslada a sus vidas personales y los hace conformistas en todo sentido. Obviamente que defienden el estatismo, al anterior gobierno, elucubran extrañas y retorcidas teorías para justificar su propia vagancia y casi todos son revolucionarios de café. Pero de trabajar, ni hablar.
Por si no se entendió: Para las «regiones inviables» es Estado o muerte. No hay alternativa. No es lo deseable, pero a esto nos llevaron hijos de puta como los que hoy nos gobiernan. Desindustrialización, centralismo, unitarismo, porteñismo, país para pocos. Los dejan en bolas y después, que consigan «empleo privado» o que revienten. ¿Qué puede hacer un tipo que vive en un rancho en Tartagal? ¿Mandar un CV a Apple? ¿seguir el ejemplo de Lucca que a los 26 se arremangó y ahora es Empleado en Una Empresa Privada?
Impresionante el «análisis» Revista Anteojito de Nicolasito 11:33
«Estado malo malo destruye privado todos quieren Estado»
En Jujuy están todos ansiosos esperando que se instale Microsoft para poder dejar su empleo estatal. En La Rioja están esperando con banderitas a Lito Samsung a que baje del avión para abrir fábricas. Así dejan de depender del Estado.
Los que tienen empleo estatal no compran con su sueldo productos La Serenísima, Arcor, o Molinos: Compran Leche Estado, caramelos Estado y aceite Estado
Con semejante imbécil como Nicolasito escribiendo imbecilidades, no me extraña el imbécil que nos tocó de presidente
Si buscan ascensoristas en ascensores automáticos, vayan a la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Hay algunos muy eficientes.
Una sugerencia para todos nosotros: cuando nos quejemos de cómo están las cosas o las cosas que suceden, por favor, no hablemos del «país». Hablemos de nosotros, de esta sociedad y de qué porcentaje de habitantes de este país generoso estaría dispuesto a rechazar un empleo «ñoqui», aunque tenga que darle un «diego» al que lo puso.
Lucca:
Los comentarios están como en el mejor momento. Me parece que le puso el dedo en la llaga a un par de parásitos.
Un abrazo.
H.
Excelente artículo, don Lucca.
Los imbéciles no se dan cuenta que todos los recursos que drena Papito Estado para mantenerse a sí mismo, mata la iniciativa privada, así entramos en un círculo vicioso donde el Estado crece, mata al privado y el lumpen al no encontrar trabajo genuino se quiere meter en el Estado para salvarse, el Estado sigue creciendo, así hasta que la hiperinflanción manda tooo al Diablo.
Excelente. Así de descarnado es. Y es como dice «diego» ex prov. de Buenos Aires. Así no va.
Muy buena tu description » al vuelo » de como los K pueden hacer de goma el Estado para ciegar su cria de ineptos : sembrados, regados, cultivados por los peronchos y sus delincu- gobiernos.
Yo tuve empleo estatal y lo mas comun entre mis compañeros circunstanciales de entonces, era tener que tenian doble domicilio : uno en capital y otro en provincia . Eso les daba margen para generar un credito en la entidad crediticia «del momento».
Pero quiciera que se viera que MM esta cerrando trato con una Usa con un Obamma rengo : queridos argentos El north president it’s oveeeerrrrr!!, el morochito ya fuuuuuueere!
Si sube, llega, aterriza , arriba el mafia builder, well know » tramposo».
Todo lo que aceptamos con USA hoy, mañana es cuento de otra historia. Y seremos exprimidos a mansalva . Los cambios de gobierno del norte «arriba», cambian la trajectory de los del sur, nosotros»abajo» y aledaños.
El Obami en 9 meses, NO EXISTE MAS .
Sera un EX PRESIDENTE.
CHICAGO BOY.
Creeria que los que saben , entienden lo que digo.
A proposito: saben los argentos quienes BANCAN al tramposo builder?
Jege preocupado por los pobres
Por eso votó a Mauri: por el slogan «Pobreza Cero» que ya está camino a cumplir
O «Pobresa Sero», como diría Jege
Pero mogolito, deja mi ortografia de lado, contestame, ¿cual es el porcentaje de pobres e indigentes que dejo la decagada ganada?
Si manejas tan bien los numeros de empleados publicos me lo vas a poder decir.
PD: 16 años de fumarla, va a ser demasiado. Yo que vos abandono y paso a la clandestinidad en la plaza con gaby y el chivo. Recuperar las plazas es imprescindible para poner los puestos de globos y pochoclo.
PD I: En 40 segundos o menos los tenemos por aca de nuevo hablando de mi pija o la pija de los demas.
¿Trabajo útil? ¿Periodista? Sinvergüenza…
Para bender peperina no nesecito saver hortografia
Obeso deforme: preguntá si en Maiami lo venden. Después intentá escribir.
http://image.casadellibro.com/a/l/t0/48/9788432901348.jpg
Uff el mogolito esta prendido fuego, se hace la primera y el remate con dos personajes distintos. Un genio.
El genio que trata de inutiles a dos funcionarios cuando el voto a un esperpento que tenia muñecos de cera de si mismo, fingia estar casado y no se puede cortar un churrasco solo.
PD: Te recuerdo tus opciones frente a la realidad que no te gusta:
A) cerra el culo y fumatela
B) arma un partido y gana la presidencia
C) Atenta contra MM y empeza la revolucion
PD I: 17% de empleo publico, me emocionan hasta las lagrimas que sepan algo de estadistica, lastima que no me puedas dar el porcentaje de pobres e indigentes que dejo tu gobierno.
Llamó Charly García para decir que le parece que Lucca es muy autorreferencial.
Poner una experiencia única y personal que le ocurrió a los veintitantos como Ejemplo y Paradigma
Lucca sin abuelita
…un polvo
… para cucarachas!!!
Ojalá a mí me echaran…
Hay que seguir El Ejemplo de Lucca. Otro post en 1 a persona del singular.
A él lo echaron a los 26 y se convirtió en un self made man
Aprendé, geronte de 45 años con 4 hijos y casa alquilada!!! Si te echan arremangate!!! Estabas de más!!!
https://www.youtube.com/watch?v=jL8iaKpFn2s
«Los despedidos son personas, la mayoría con carga familiar»
Personas que estaban de más en el Estado, sin contar los ñoquis, la grasa militante y los acomodados. Bien echados están.
Clarito. Lo vengo pregonando hace años.Nunca, ni yo ni mis 4 hijos aceptamos trabajar para el Estado. Salvo excepciones, que las hay, buscar conchabarse en el Estado es, a mi ver, una forma de que te subsidien (y bien, y seguro) la vagancia.
Los despedidos son personas, la mayoría con carga familiar
Entre Bergman y Bullrich, 2 ejemplos de inútiles inoperantes que no tienen capacidad para el cargo que ocupan…
Quién llena el termo y quién consigue los bizcochitos?
Peligran sus puestos de trabajo?
El sueldo del ascensorista incluye el mantenimiento de la máquina, el cableado, los resortes, las puertas, las bisagras, la iluminación y el engrasado de la guía por donde corre, no ?
Marcelo, no cambia nada.
Si no te gusta lo que están haciendo…
ARMÁ UN PARTIDO, Y GANÁ LAS ELECCIONES. 😀
Qué problema tenés con la pizza con ananá? Excelente Relato
Repitan conmigo…¿es o se hace, el tipo de arriba?
Chapeau. Creo que ya es un problema cultural más que económico. El nuestro es un país en que Estado y administración del mismo son entelequias totalmente disociadas de la contribución impositiva en el imaginario colectivo. Y el kakarulismo no ha hecho más que llevar bidones de sidra a la casa del alcoholico en proceso de recuperación.
Repitan conmigo:
– Pesada herencia
(coro) Pesada herencia!!!
– Los despedidos son ñoquis
(coro) Los despedidos son ñoquis!!
– Es acuerdo con holdouts (no decir buitres) o ajuste
(coro) Acuerdo o ajuste!!!
– Ellos devaluaron primero
(coro) Ellos devaluaron primero!!!!
Así funciona la «mente» del globoludo
Que suerte que volvió al escribir se lo extrañaba. 100 % de acuerdo
Soy wmpleada del estado. Yo laburo , voy todos los dias. Algunas veces me toca laburar fuera de horario desde casa. Pero el aplastamiento mental es real. La cantidad de gente en sus escritorios esperando mansamentw la jubilacion es agobiante
17% de empleo público, sobre el total de empleos registrados.
Así que si Lucca festeja con champán cuando echan a los que Macri dice que son ñoquis, bien por él. El alcahuetismo no puede terminar en Majul
17%!!! Inadmisible.
Echan al ascensorista y se ahorran unos miles de pe…y después pagan 15 mil millones de dólares taca taca a los buitres, por una deuda contraída -entre otros- por el actual presidente del BCRA
http://www.lanacion.com.ar/1877685-se-perdieron-mas-de-100000-empleos-en-lo-que-va-del-ano
Ahí tenés: 100 mil tipos al pedo, que …como era? Llenan termos y sirven bizcochitos.
Pero nos libremos del fucking ascensorista!!
Impecable! Una vez mas, acertadisimo.
Lamentablemente hay que acodar con tu descarnado análisis. Gracias por darle un toque irónico porque sino estaríamos llorando todos los lectores. Te felicito.
– No hay forma de que un tipo que está por debajo de la línea de pobreza laburando 70 horas a la semana pueda sentir que “el laburo dignifica” –
Ahora, hablando en serio, todavía no se dieron cuenta que la pizza con ananá, se hizo como una joda entre amigos. No sean cochinos.
No creas, evadir impuestos tambien es una forma de vivir del Estado. Y el gordo es epecialista
Imposible no coincidir. Muy positivo también que Diego haya contado su experiencia.
Además de mi actividad privada, como empleado público doy clases en la UBA. Como docente me pregunto si a todos aquellos que sueñan con su jubilación desde los 25 años, sin interesarse jamás por mejorar su capacitación y desempeño, no fueron entrenados para la mediocridad desde chicos, cuando en la escuela primaria pasaban de grado sin esfuerzo y sin importar sus calificaciones.
La segunda pregunta que me hago es mucho menos pretenciosa: ¿no está descontextualizada la foto de Samid?
El problema, es que no tiene solución. Es gordiano. Tener a casi la mitad de la población trabajando para el Estado es inviable. Echarlos a la mierda, también. La única solución sería una política de Estado a larguísimo plazo: prohibir estrictamente el nuevo ingreso de personal no calificado, hacer un estudio de habilidades (si es que las hay), y en conjunto con los contratistas adjudicados que trabajen con el Estado obligar a la absorción de una porción de empleados, etc… Ahi -a lo mejor- en un par de décadas mejora la cosa… Logrando un compromiso político duradero , por supuesto.
pero, ¿creen que alguien haría algo así en Argentina?
Simplemente maravilloso, Don RDP.
Y es así. Las veces que me quedé sin laburo, a buscar. Y a otra cosa. Jamás se me hubiera ocurrido hacer un piquete, una marcha o algo así.
En cuanto a la sobrepoblación en el estado, bien, invito a pasear por el municipio de Moreno. Uno sólo que atiende a la interminable fila, el resto boludeando en escritorios.
Y éste es un miserable ejemplo. Ni quiero pensar en dependencias nacionales o provinciales.
Y los sindicatos son simplemente de terror. Pero acá no separo entre privados y estatales. Corruptos peronchos atornillados a las sillas que no sirven para nada.
Saludos.
Excelente post don Relato, bien detallado y contundente, tan contundente como los bifes que esta recibiendo el colorado Kici en cada aparicion, haciendo el papel de «the last american liberator»…
Trabaje como funcionario publico en el desgobierno de Scioli y a los dos años renuncie, dejando de lado auto con chofer, telefonia, sueldo y viaticos (dibujados para aumentar un sueldo no remunerativo) debido a la gran corrupcion reinante.
Entiendo lo que decis del empleo publico por que lo vivi, cuando entre en funciones habia mas gente que sillas y computadoras, los pasillos estaban atiborrados de zombies ambulantes sin saber muy bien para donde ir ya que no tenian tareas asignadas, la permanencia de los puestos se discutia con el sindicato que traia una lista armada con todos aquellos empleados que no aportaban a la causa, sobraban los cebadores de mate, el mozo de los funcionarios a los dos meses te empezaba a pedir guita por traerte el cafe, a modo de prestamo por que vivia desfinanciado, estaban tan acostumbrados a vivir sobregirados que si el sueldo no estaba depositado el dia 5 de cada mes se venia la asamblea, el paro, los petardos y el apriete sindical alegando que los trabajadores estaban calientes y nerviosos. Me acuerdo la primer semana de gestion, con todo lo que eso implica, el piso donde trabajaba se habia quedado sin agua mineral, la reaccion primaria fue armar una asamblea para ver si se iban a su casa o si seguian trabajando. Era comun verlos entrar los lunes cerca del mediodia y los viernes a las tres de la tarde era tierra arrasada. La administracion la manejaban cuatro porongas que hacia 30 años que movian los expedientes y conocian todos los trucos y miserias para pararte la administracion.
Recuerdo que en una de las reuniones con empleados jerarquicos de planta antes de asumir, uno de ellos se paso toda la reunion viendo como podia hacer para meter a su hija de 18 años a trabajar, ya que la administracion anterior se lo habia prometido.
El estado, en las actuales circunstancias es inviable, mas alla de la sobrepoblacion que exista, es inviable por sus metodos y costumbres
Muy buena nota.
Lástima que los intolerantes conocidos de siempre saldrán a denostarla.
Y en la medida de que la denosten se verificará si es cierto o no lo que dice la misma.
Pd: Donde hay que aplicar para ser ascensorista, decis?
98% de acuerdo, pero me da la impresion -maldita falta de acentos- que en el apuro por limpiar de ñoquis tambien caen en la volteada gente capacitada. Me encantaria que todos los organismos publicos sean por concurso y no por ser hijo/amigo/amante de alguien. Que haya actualizaciones y cursos y que el sueldo sea un reflejo de la eficiencia. Que gane mas quien mas estudie para hacer mejor su trabajo. Y ya que estamos, que los sueldos del estado sean determinados por un organismo externo y no por ellos mismos. Me pregunto cuantos politicos «de carrera» tenemos. Esos que estudiaron ciencias politicas, digo, no los que corretearon la funcion publica toda su existencia. Hoy estoy muy utopica parece.
Excelente me gustan los ejemplos para entender las situaciones del estado…ja soy de ushuaia y aca la mano esta jodida un abrazo segui asi !!!