El eterno karma del empleo público argentino

kichillofAhora que estamos todos entretenidos en el debate de si tenemos que seguir cumpliendo con nuestro deber de argentinos mal informados y brindar soluciones al planeta para que arreglen problemas que no tenemos ni idea de cómo ocurrieron, o tan sólo quedarnos con la duda existencial de si es misógino o no desearle feliz día de la mujer a las mujeres, podemos volver a hablar de cosas realmente importantes, como el brutal ajuste del 1% del PBI, el reemplazo del nepotismo K por el acomodo necesario de los parientes de los nuevos funcionarios, la pasión de Axel Kicillof por el sexo masoquista en público, o que personas que aún pretenden dilapidar recursos públicos mangueando aviones para hacer la revolución sean las defensoras de cosas que no entienden, como el empleo público.
El empleo público es uno de esos temas a los que le venía esquivando desde hace rato porque no hallaba la forma de dar una opinión al respecto sin terminar con un pedido de ejecución inmediata en el lugar del mundo en el que me encuentre. Sin embargo, luego de que terminara dando mi opinión ante una pregunta que me hicieron en un programa de radio, y que derivó en una bello y civilizado contrapunto con Gabriel Solano del Partido Obrero –que finalizó con un piquete en la esquina de Guido y Uruguay–, creo que no hay nada peor que la autocensura.
Pensé mucho en cómo abordar este tema sin herir susceptibilidades hasta que caí en la cuenta de que, desde que Lubertino reformuló el Inadi y la lengua castellana, y la comprensión de texto del argentino promedio lo lleva a suponer que una prueba Pisa es una cata de jamón y morrones, acá podemos encontrar un ofendido aunque hablemos del tejido crochet. Pero vamos a intentarlo de todos modos.
Antes que nada, soy un exempleado estatal que cumplió funciones en el Poder Judicial y en poderes ejecutivos no nacionales bajo administraciones de distintas banderas ideológicas y partidarias. En buena medida, algo entiendo de lo que hablo. La primera vez que me despidieron tenía 18 años. La segunda, 23 eneros. La tercera, 26 y un hijo recién nacido. Para la cuarta ya contaba con 28 años. A los 31 descubrí que podía meter quinta y sexta en una semana –tenía dos laburos, uno privado, otro estatal–,  más exactamente en tres días. En ninguna de esas ocasiones tuve tiempo de hacer quilombo: en el mismo instante en que me rajaron salí a buscar laburo. Algunas veces conseguí enseguida, otras pasé meses sin pegar una  y hubo un período nefasto de tres años con laburos esporádicos. De todos modos no me puedo quejar, ya que la única vez que conseguí la planta permanente terminé renunciando, lo que debería haber derivado en un proyecto de ley para colocar una placa conmemorativa del increíble suceso.
Por una cuestión lógica –tengo 34 años– cinco de mis seis despidos se dieron en la década más mejor de la historia de la Via Láctea y galaxias cercanas. En algunas lloré, otras fueron un alivio similar a cuando te deja esa persona a quien te da cosa cortarle. Y tres de esos rajes fueron en el Estado.
Las reglas son claritas y todos lo sabemos desde el minuto cero: te vas a tu casa por la misma puerta que se va el funcionario que te firmó el nombramiento y probablemente sea el mismo día. Y si te quedás, probablemente obedezca a una cuestión de suerte, falta de recursos humanos –en el Estado la capacidad de los recursos humanos es inversamente proporcional a la cantidad de empleados– o a la lógica del esfuerzo: la famosa y siempre desconsiderada meritocracia.
Y ya que hablamos de lógica, sentido común y otros arcaísmos en desuso, también deberíamos recordar un detalle no menor, que son aquellos que están cobrando lo que no merecen –del español «hacer mérito para ser digno de algo»– y que son conscientes de eso. No, no me refiero a los ñoquis, sino a los que forman parte de planteles cuya relación entre cantidad y necesidad es insólita, y lo saben. Por ejemplo: en una mesa de entradas de una dirección de línea del gobierno nacional rajaron a 50 personas de un total de 120. Un numerazo se mire por donde se mire, salvo que algunos van a hacer hincapié en el medio centenar de despidos y otros pueden llegar a colapsar cardiovascularmente luego de caer en la cuenta de que una mesa de entradas tenía 120 empleados.
oficinaEl karma no es exclusivo de los poderes del Estado más politizados. Uno pasea por el edificio de Tribunales y se encuentra con un ascensorista. Sí, una persona que cobra un sueldo de casi 30 mil pesos –ahá– por tener el expertise y el know-how para poner en funcionamiento esa compleja maquinaria de ingeniería y que impide que el común de los mortales sepa cómo apretar un botón con un número que, casualmente, se corresponde con el piso al que queremos dirigirnos. Dios los bendiga por su tarea.
Y en los tres poderes se da una conducta habitual entre los empleados, que para lo que les conviene son capaces de convertirse en guerrilleros por la igualdad de los trabajadores, pero cuando es necesario aplican el derecho de castas con tal de que entre a laburar el hijo, un sobrino, un nieto, la amante o el que les consigue las drogas a buen precio.
Guillermo O’Donnell sostenía que «el gran desafío de la ciudadanía es recordar exigentemente a los poderes del Estado que ellos son nuestros y que, por lo tanto, son para nosotros». El tema es que se nos mezclaron los tantos y el «para nosotros» lo tomamos como que podemos hacer con él lo que se nos cante. Como en Argentina tenemos el lóbulo frontal atrofiado de tanto onanismo biempensante, nos olvidamos que el Estado no es un ente corpóreo destinado a la beneficencia, sino que lo mantenemos entre todos desde que el contractualismo social sentó las bases para los países modernos. Por si es difícil de entender, vamos al ejemplo práctico: Si usted, estimado lector, un día se despierta y se encuentra que tiene cinco mayordomos, tres plomeros, tres gasistas, seis coordinadores y diez personas dedicadas a la limpieza para mantener funcionando su dos ambientes ¿lo aceptaría? Si en la reunión de consorcio de su edificio propusieran contratar doce encargados ¿votaría a favor? Y si por estar en desacuerdo sus vecinos del edificio de al lado –que no pagan los salarios de su harén de porteros– lo tildaran de descorazonado, asesino de bebés, fotógrafo de delfines on-shore en Santa Teresita, fundamentalista de la pizza con ananá, o cualquier aberración humana por el estilo ¿le caería en gracia?
Dando por sentado que conozco su respuesta, salgo del ejemplo y voy a lo concreto: su departamento, su vida sus gastos, se cubren con el 45% de sus ingresos anuales. Los gastos de sostenimiento del Estado se llevan el 55% restante. Sí, más de la mitad del año laburamos para el Estado, pero por esas cuestiones del realismo mágico sudamericano, nunca hacemos la relación. O sea: es una locura que con mi 45% tenga que mantener a todas esas personas que no necesito, pero está perfecto que con mi 55% restante multiplicado por toda la masa de laburantes de la Argentina se mantenga a todo empleado de más en el Estado.
ateSi bien nunca imagine que llegaría a ver a progres defendiendo la burocracia estatal que fomentó el crecimiento de los sindicatos verticalistas que tanto les jode a fuerza de cuota sindical a miles de trabajadores que no importan que no laburen, sino que aporten, hay otros elementos que me joden mucho más. No hay forma de que un tipo que está por debajo de la línea de pobreza laburando 70 horas a la semana pueda sentir que «el laburo dignifica». Del mismo modo, no tiene nada de digno decir que se tiene trabajo cuando se sabe que se está cobrando un sueldo para no hacer otra cosa que bajar termos de mates y jugar competencias de cuantos paquetes de bizcochos de grasa se pueden deglutir en una mañana. No hay forma decorosa de conseguir apoyo popular para frenar la «ola de despidos en el Estado» cuando en Argentina no existe la persona que no tenga un pariente, amigo o vecino que labure en una dependencia estatal. Y mucho menos cuando cualquiera que haya pisado un banco ve que cinco personas atienden de 200 a 500 clientes en una mañana y una mesa de entradas necesita de 120 personas para poner sellos.
No es una cuestión de concepción del Estado, es algo más peligroso: es la aceptación de que el Estado no está para administrar sino para dar cobijo a los que las políticas del Estado no puede solucionar. Y como todo lo que ocurrió en los últimos años, cuando se rompió la ventana, se la tapó con cartón corrugado. Si dibujar estadísticas del índice de precios al consumidor es sencillo, hacerlo con la masa laboral no lo es tanto. Pero como en todo gobierno hiperpersonalista los funcionarios creen que no están para administrar temporalmente los bienes de todos, sino que se encuentran ahí porque así lo quiso Dios, gastar plata no les importa. Total, no sale de sus bolsillos y tienen la maquinita de imprimir billetes. El Estado se convirtió a sí mismo en un seguro de desempleo saladito de mantener al absorber a una enorme masa de personas que de pronto se sintieron económicamente viables.
Conceptos como contrato de locación de servicios, planta de gabinete o planta transitoria, deberían ser analizados desde la lingüística más básica: locación es por tiempo determinado, planta de gabinete es el personal que llegó y se va con el gabinete, y planta transitoria no es el tránsito entre el contrato y la permanencia, ni el cruce de Moisés por las aguas abiertas del Mar Rojo, ni una publicidad de yogur contra la constipación. Es tan sólo eso: transitoria.
Los sindicatos de los trabajadores del Estado deberían hacerse cargo, más allá de protestar, más cuando la planta transitoria ya paga cuota sindical y obra social. Nunca entendieron –o se hicieron los boludos– que la sobreabundancia de empleados deriva en la pauperización de otros derechos adquiridos hace añares. ¿Cuándo fue la última vez que un empleado público accedió a una vivienda construída o financiada por el Estado? Ni siquiera cuentan con créditos blandos de los bancos administrados por el propio Estado. No se calentaron por blanquearlos, o por pedir que se rehabilite la carrera administrativa, ni porque haya concursos para ingreso y para la ocupación de cada cargo administrativo. Mientras la masa de aportes creciera, el resto podía esperar. Y eso que no hay mayor empleador en negro que el propio Estado, donde las indemnizaciones las paga la Aseguradora Tu Vieja, y si se habilitaran, tampoco importa demasiado porque se garparían con la nuestra.
El mayor flagelo de todo este tema es que, durante años, creció como nunca la imaginación popular de los más pibes de que el ideal de vida es conseguir un trabajo en el Estado, porque «no te echan más». Y ahí están, personas de veintipico, sentadas a esperar la jubilación a los 65 años, sin otra ambición que terminar rápido el turno para volver a casa.
Los veo conformistas, mansos, sin deseos de algo distinto y dispuestos a bancarse una eternidad haciendo lo mismo. No duran dos años con la misma pareja, pero la sola idea de cambiar el laburo los pone ciegos. Perdieron la libertad y la iniciativa privada, esa que hace que explotemos la creatividad para hacer algo distinto de cara a la sociedad. ¿O por qué piensan que empecé este blog? Les tiro una pista: tenía 26 años.
Samid

Martedi. El trabajo que dignifica es el que te hace feliz siendo útil. El resto es relleno.

Si querés que te avise cuando hay un texto nuevo, dejá tu correo.

Si tenés algo para decir, avanti

(Sí, se leen y se contestan since 2008)

664 respuestas

  1. Castells es la versión 2016 del Vicente Leónides Saadi de las nubes de úbeda. Un troskopelotudo repitiendo la cantinela de Clarín.
    Chupame un huevo.

  2. Tranquilo, Dr. Marcelo. No me dejaste como un boludo con el problema de lógica, y yo tuve la ocasión de demostrar cómo se deja a alguien como un boludo repetidas veces con lo de Herrera de Noble, Arroyo Salgado, Milagro Sala y Alberto Nisman. Ahora me limito a repetir lo indiscutible. Si querés que se vaya Macri, no tenés otra alternativa…
    Que ARMAR UN PARTIDO, Y GANAR LAS ELECCIONES. 😀

  3. Desde que lo dejé como un boludo con el problema de lógica, el cerebro del pseudoponja tejió una red neuronal única para protegerse de la verguenza que pasó, la cual le hace repetir sin gracia la misma pelotudez una y otra vez.
    Pseudoponja, cuidado que el autor te va a echar del blog porque no le gusta la gente repetitiva.
    Ni cornuda.
    Ni chupaculos.
    Ni vedetonga.
    Proyección diría Don Roia.

  4. Ahora Marcelo tiene que visitar muchos lados…
    … si quiere ARMAR UN PARTIDO, Y GANAR LAS ELECCIONES. 😀

  5. Me voy a una fiesta en San Miguel.
    Mauricio me invitó para que lo aconseje sobre cómo deshacerse de los cabeza de termo que ululan y pululan por Peronia con sus partes pudendas y verecundas sin asear correctamente.
    Ente, aprendé de mi. Vos en 12 años no visitaste ni Siga La Vaca en Puerto Madero.

  6. El nuevo gobernador, del Pj, se queja de la herencia recibida, de otro gobernador Pj que llenó de empleados la administración pública, entre otras delicias crearon en la obra social de la provincia, una subgerencia de atención al público (WTF????) para acomodar la minusha del pte del directorio. Una obra social con clientes cautivos, porque son los empleados públicos. Y como esa pavadita, millones. Por eso me parece maravilloso que hayas escrito al respecto. Un abrazo a la distancia!

  7. Hay, no sé, don Hawkins… en el banco no pasa nada. Estoy considerando emigrar a Brasil y afiliarme al PT

  8. Marcelo, no sirve de nada amenazar con un golpe de Estado. Si querés que vuelva el kirchnerismo, ya sabés qué hacer.
    ARMÁ UN PARTIDO, Y GANÁ LAS ELECCIONES. 😀

  9. Siempre pensando en mí, ramoncito. A toda hora, en todo momento. Como vos mismo o clonado.
    Qué halagador. Me conmovés, realmente.
    Cuando, dentro de 100 o 200 reencarnaciones, logres reencarnar como ser humano, quizá tengas alguna esperanza.
    Hoy por hoy, los gusanos de tumba como vos, negros y repugnantes, no me atraen en lo más mínimo.
    PD: como verás, tuve un ataque de piedad y olvidé mencionar tu pelotudez incurable, tu pija muerta y chorreante de pus, tu familia de subhumanos y tus ladillas superdesarrolladas.
    Saludos, escoria bolsa de pus bueno para nada.

  10. «Sólo creo que también se debe tener en cuenta al trabajador estatal que le pone el empeño, dedicación, creatividad y hasta vocación»
    Fácil. Cualquiera con esas condiciones estaría lleno de dinero, disfrutando de su tiempo libre comentando en blogs PRO derecha en vez de estar trabajando para el Estado.
    El Estado está lleno de ñokis. Sólo las capas jerárquicas provenientes de la actividad privada, con su situación económica resuelta, trabajan por Vocación en Defensa del Pais y del Pueblo por unos míseros y devaluados pesos.
    Un Pelotudo Juan Bautista.

  11. Gracias a la apertura del cepo puedo comprar lo necesario para armar mi propia bomba de neutrones. No sé si la voy a detonar, pero tener el botón de disparo en mi silla de ruedas me va a hacer sentir más poderoso que el millonario de Jege

  12. Carancho, le está yendo bien en el dia de la mujer? Si no es así, avise. Conseguí una planchuela de acero inoxidable, ni se nota que la tengo entablillada

  13. «a los judíos hay que exterminarlos. Eso lo puedo decir yo que me atrevo a disentir, amado Führer»
    #nodamasdeidiota

  14. «Ya no sabe con que nick putear a don Lucca y a todos los que nos atrevemos a disentir.»
    a) un guiño lameculos, para no perder la costumbre
    b) «nos atrevemos a disentir»: Sos un chupaculos del gobierno actual, lisiado imbécil. Cuál es el desafío de «atreverse a disentir» desde esa posición.

  15. Muy interesante reflexión. Sólo creo que también se debe tener en cuenta al trabajador estatal que le pone el empeño, dedicación, creatividad y hasta vocación que le pondría al privado. Ese creo que eso es lo más grave que se está olvidando en este cambio de gestión. Hay mucho valor que está siendo echado sin más, sólo porque le tocó la lotería del despido.

  16. Detuvieron al secretario de Turismo de Mar del Plata por irregularidades en contratos
    El primer funcionario K procesado, Romina Picolotti, fue como a los 6 años de comenzar la década ganada. Los del Pro empiezan temprano, ni cuatro meses. Estamos viviendo el período que la historia conocerá como los 9 meses afanados, porque en agosto…

  17. Está enojadísimo el Ente. Ya no sabe con que nick putear a don Lucca y a todos los que nos atrevemos a disentir.
    Por cierto, palmó Aldo Ferrer, por si al alguien le importa.

  18. Si no te gusta el panfleto anti-K andá a leer otra cosa.
    Y si no te gusta el gobierno anti-K…
    ARMÁ UN PARTIDO, Y GANÁ LAS ELECCIONES. 😀

  19. Marcelo, como siempre, no entendés nada sobre la gente de derecha.
    No es lo mismo hacer siempre lo mismo en La Actividad Privada que en el Estado Nacional sustentado con Mis Impuestos.
    No es lo mismo relamer esfínteres kirchneristas que tener el honor de Trabajar para el Mejor Periodista Nacional que crea diarios tan buenos que la gente común no entiende, defensor el Proceso de Reorganización Naciónal, amén de escribir notas sobre Xipolitakis en el Super Paskin Noticias.
    Libre, millonaria, con Derecho a Juzgar al Prójimo aprovechando a rebajarlo si es inviable económico, alabándolo y protegiéndolo si es ladrón de guante blanco.
    Así somos los Nuevos Periodistas Libres.
    Si no te gusta, armáte un blog Anti Macri y escribí con el peso de tu propia pluma.

  20. Estimada Carancho: Apúrese a que concretemos algo. Estoy gastando una fortuna en tintura azabache. Se me está yendo la jubilación en eso. En eso y pañales comodín.
    Atentos saludos.

  21. bancarse una eternidad haciendo lo mismo = escribir una, diez, mil veces el mismo panfleto antiK, aún cuando ya no gobiernen?
    #duda

  22. «Los veo conformistas, mansos, sin deseos de algo distinto y dispuestos a bancarse una eternidad haciendo lo mismo.»
    Nicolás, no dirijas estas frases los comentaristas de tu blog.
    No todos quieren ser como Leonardo.

  23. Lucca, tu nota no refleja la realidad de otros países, es una mirada al ombligo. Vivo en Australia y en el estado de QLD echaron 17.000 empleados de un saque cuando asumió el gobierno liberal. A nivel nacional las cifras rondan por los 120.000. Osea que en todo caso el empleo publico es el caballito de batalla del liberalismo. Informemonos mejor y dejemos de tirar mala información

  24. Miguel: entiendo lo que decis. Yo ya tengo 40 y si me rajan de mi laburo, no se como me las voy a arreglar. Pero el problema no es el tipo que hechan. Son las empresas que no tiene un buen criterio para buscar empleados. En mi trabajo en el lapso de estos ultimos 6 años tomaron a 10 personas para la atencion de la cuenta en la que trabajo, todas como piden las consultoras, de entre 24 a 30 años. Sabes que paso? Todas se fueron en el lapso de una año y medio o dos. Aprendieron el laburo porque no sabian un carajo – eran recien egresados- y se fueron a otro empresa con menos exigencias, mejor horario o cualquier otra excusa. Las tres ultimas pibas que se fueron no llegaban ni un dia a horario. De hecho pusieron reloj para fichar por ellas. Y ni se mosquearon cuando les descontaban $ 1000 o $ 1500 porque llegaban hasta una hora tarde. Ahora esta buscando gente de mas de 40 años con experiencia demostrable porque ya se quemaron de los consejos de las consultoras.

  25. Lucca es macho cuando opina del sufrimiento ajeno.
    Con situaciones tan comunes como aceptar que la ex no lo banca por pelotudo pitocorto, llora a moco tendido y escribe como autor de telenovela venezolana.
    De todas maneras, lo más cómico es Nicolás Hawking opinando como si fuese un millonario entrepreneur.
    Hay que leer cada cosa che!

  26. EL problema es el ascensorista
    No liberar de impuestos a los agrogarcas que la levantan en pala, regalarle obras al amigo Caputo, pagar 1000% de ganancia a los buitres
    el-as-cen-so-ris-ta!!!!

  27. Muy bueno el articulo. Pero quiero hacer notar dos cosas: los empleos en empresas privadas pueden ser desestimulantes y que hacer concursos para el ingreso a la administracion publica solo soluciona la mitad del problema.
    Del primer punto, me siento el mejor ejemplo porque hago un trabajo que no me gusta ni estimula. Solo lo hago por el sueldo.
    Del segundo, le comento que en España (el unico ejemplo que vivi en carne propia), los ingresos a culaquier sector de la administracion publica (municipal, provincial o nacional) y para cualquier cargo (policia, maestro, medico o bibliotecario) son por concursos de oposicion y antecedentes. Esto crea una casta de funcionarios como ellos los llaman que son intocables porque, literalmente, una vez que entras solo salis para jubilarte o muerto. Y la gente se mata para ser funcionario porque tiene una prebendas importantisimas: 45 dias de vacaciones por año mas 10 dias moscosos (dias en que pueden rajarse sin explicacion, solo deben avisar con un mes de antelacion), media hora de desayuno y dos horas de almuerzo, a los cinco años de antigüedad podes pedir una licencia de hasta dos años sin goce de sueldo y que despues te reincorporen en tu mismo puesto o similar (muchos usan esto para irse a laburar afuera en serio y hacer unos mangos de diferencia) y te puedo nombrar mas cosas asi. Ademas existe toda una industria de academias que te preparan para las oposiciones. Sin ir mas lejos uno de los primos de mi papa trabajaba en Telefonica (cuando era del estado) y tenia con un compañero una academia para preparar las oposiciones para Telefonica.

  28. Estos son los relatos que necesitan los globoludos para justificar lo injustificable!!!
    Lo injustificable es que la gente se quede en la calle (y lo mas cinico es que lo festejen) por el neoliberalismo exige que haya desempeleados para bajar los costos de produccion.
    Simepre laburando para los grandes empresarios.
    Repiten como loros el discurso de los grupos onopolicos como si fueran parte de ellos o participaran en la ganacias.

  29. Este comentario http://bit.ly/1QEr9DX es REAL, desocupado a los 40 ya no reincorporás nunca más al mercado laboral, es terrible el problema cultural de las empresas privadas considerar como muertos en esta franja etaria, vean en ZonaJobs o en los portales de empleos y verán que es la razón por las que muchos prefieren el conchabo estatal de por vida, estas idas y vueltas se retroalimenta en forma monstruosa y terminamos todos a la mierda.

  30. Reflexiones de un boludito adolescente:
    «Realmente espero que Marcelo me esté investigando, va a ver qué sorpresa se lleva»
    Stannis, no soy yo el que tiene que investigarte. Mejor que lo hagan los médicos del Borda

  31. Y yo espero que doble la rodilla, si no quiere ser destruido.
    Así he hablado yo, Stannis de la Casa Baratheon, el primero de su nombre, Señor de Dragonstone y Storm’s End, Lord Supremo de las Stormlands, Rey de los Ándalos, los Rhoynar y los Primeros Hombres, Señor de Westeros y Protector del Reino.

  32. Mi historia es distinta. No trabajo en el Estado. Tampoco en empresas privadas. Me paso todo el día en juegos de rol
    Además de un samurai famoso, soy también el rey Stannis Baratheon. No me queda tiempo para trabajar. Quiero que sepan que me revientan los holgazanes que cumplen horario en el Estado esperando jubilarse a los 65 o antes, con un retiro voluntario
    Por qué no armarán un partido para tratar de ganar las elecciones?

  33. Este Marcelo, con su fijación por el sexo y su locura permanente, debe haber contraído sífilis que se le fue al cerebro.

  34. Hola, soy Nicolasito Proudhon. Odio al Estado, a los cabecitas negras, y a todos los demás, en ese orden. Quién me da una mano para tirar algunas Napalm en la casa de gobierno?

  35. Tengo 23, y deseo un trabajo en el Estado precisamente por el ideal instalado en el imaginario colectivo de que si trabajas en el Estado «no te echan mas» pero creo que ese ideal es alimentado por el miedo fundado en las practicas que tienen algunas empresas del sector privado de echar gente profesional, recibida, etc a los 40/50 años por ser «viejo». Nadie quiere ser un desempleado a los 40, y como decis vos, en el Estado te vas a los 65, como debe ser en todos los ambitos.

  36. «El Estado jamás produce o innova, sólo existe para ejercer una función, detener a terceros de infringir en los derechos de otros, y ni siquiera eso puede hacer bien.»
    Nicolasito aferrado al Manual del Tilingo Clasemierda
    «Las personas que más conocen el mercado de aviación saben que la línea aérea Singapore Airlines es una de las mejores – si no “la” mejor – aerolíneas del mundo. Con un servicio excepcional y una flota de aviones ultra-moderna, pocas líneas aéreas gozan del mismo prestigio y admiración.
    Sorprende cuando uno se entera que esta es una compañía estatal.»